Fecha
Del 26 de enero del 2024 al 12 de mayo del 2024
Espacio / Sala
Espacio uno
Curaduría:
Taiyana Pimentel
Asistente curatorial:
Nínive Vargas
Gorgona es una intervención consiste en una obra de 3.45 por 3.58 metros formada por nueve ayates unidos, una prenda prehispánica elaborada con fibra de maguey hilado a mano y en telar de cintura. En conjunto, los ayates funcionan como urdimbre para el tejido de lana en colores café, negro, gris y blanco, teñidos con sustancias naturales, por ejemplo, el blanco con grana cochinilla, siguiendo procesos también prehispánicos aun presentes en comunidades indígenas. La obra cubre por completo el acceso a Espacio Uno, permitiendo al público observarla desde el lobby del Museo.
Para su obra, la artista parte de las gorgonas, figuras de la mitología que poseían serpientes en lugar de cabellos con el poder de petrificar con la mirada. En la mitología griega, las gorgonas eran tres hermanas: Esteno, Euriale y, la única mortal, Medusa, una de las más representadas a lo largo de la historia del arte, como en Medusa de Caravaggio o en bandera de Sicilia también tiene esta figura en su escudo, rodeada por tres piernas en escuadra. En el caso de la exhibición en MARCO, la artista se inspira en el relieve del Templo de Artemisa de Corfú, en Grecia, considerado la primera edificación de su tipo en piedra y que data del año 580 a.C. En el frontón, elemento arquitectónico que se resguarda en el Museo Arqueológico de Corfú, la Gorgona de tres metros de altura se encuentra al centro portando una serpiente como cinturón, símbolo de fertilidad, además de las que tiene en sus cabellos. Sus piernas abiertas y dobladas en ángulo de 90 grados son retomadas por Pellizzi para el telar.
Las serpientes tienen significados diferentes en varias culturas ancestrales, como fertilidad y protección en la Antigua Grecia. Por otro lado, la figura de las gorgonas en la arquitectura era representada en relieves y otras técnicas para alejar los peligros. Pellizzi retoma la serpiente como elemento tanto en este proyecto en MARCO como en otras de sus obras previas precisamente por sus asociaciones a lo femenino, a la fertilidad, al nacimiento y renacimiento, al subconsciente y a lo oculto. Retomando aquella función en los ornamentos arquitectónicos donde retaban a quienes se disponían a ingresar, las gorgonas ahora se encuentran en una versión contemporánea en la llamada Capilla Legorriana.
Con Gorgona, la artista cuestiona cómo las figuras femeninas con poder han estado asociadas al peligro a lo largo de la historia, con cualidades monstruosas y bestiales. Estas representaciones de figuras salvajes e indomables se encuentran en diferentes culturas, como la diosa de la fertilidad Coatlicue en la azteca, Kali Durga, la diosa de la muerte en la cultura hindú, o el personaje bíblico Eva.
“Al representar el cuerpo femenino en un estado activo y procreativo y no en un estado pasivo, sumiso y de objetividad, éste se percibe como destructivo y amenazante y adquiere poca visibilidad dentro de la cultura hegemónica”, analiza la artista radicada en la Ciudad de México.
“Me aproximo a las figuras de las gorgonas para entenderlas mejor y para cuestionar sus asociaciones negativas: ¿Cuál es el peligro que representan? ¿Cuál es el miedo que evocan? ¿Qué aspectos de la naturaleza y de la feminidad representan? ¿Cuáles son las supersticiones que despiertan?. Busco cuestionar la vergüenza, temor y supersticiones asociadas hacia la mujer en su estado más poderoso y creativo”.
A lo largo de su carrera, Pellizzi ha trabajado con el textil, un medio culturalmente asociado a los oficios asignados a las mujeres y frecuentemente utilizado en la vestimenta. En este soporte, la artista logra combinar técnicas milenarias con elementos pictóricos y escultóricos, encontrando De esta forma es un medio natural para explorar los saberes, prácticas y representaciones en torno a lo femenino en la historia del hombre y del arte.
El ayate ha sido un material utilizado previamente por Pellizzi en su obra; se trata de un tejido prehispánico con fibras de agave que poseía un uso versátil, tanto para cargar la cosecha de la milpa como en los recién nacidos. Para Gorgona, el ayate fue elaborado con henequén, conocido como el “oro verde” por el auge económico que significó para México a nivel internacional en el siglo XIX hasta la llegada de las fibras sintéticas. La resistencia, durabilidad y flexibilidad del ayate permiten que pueda soportar los 20 kilos que pesa la obra de tejido producida en el taller de la artista en la Ciudad de México, y en el taller de tejido de Ibeth Melitón en Temoaya, Estado de México, un pueblo otomí donde por siglos las mujeres han producido textiles en telar.
Gorgona representa un sincretismo tanto de conocimiento y técnicas ancestrales a través de la producción del telar, que la artista recupera en una propuesta contemporánea para cuestionar preocupaciones actuales sobre una de las desigualdades que el género femenino a cargado por siglos: el rechazo al empoderamiento de la mujer en la representación.
Aurora Pellizzi (Ciudad de México, 1983) combina preceptos formales de la pintura y la escultura con técnicas artesanales de tejido, resignificando el espacio de la galería al bloquear por completo su acceso en Gorgona (2024). Enaltecida como símbolo de fuerza creativa, la elección de la gorgona como figura central subraya la profundidad intercultural de los conceptos que engloban su práctica, incluyendo la revalorización de poderes femeninos arcaicos, a menudo malinterpretados en la cultura occidental. Asimismo, el gesto de obstrucción, tan desafiante como significativo, dialoga con los conceptos de lo íntimo, doméstico y esotérico, comúnmente asociados con las prácticas textiles, ahora entrelazadas con la quimera mitológica hecha de lana y pigmentos naturales.
Aurora Pellizzi se centra en materiales y procesos textiles preindustriales, ofreciéndonos una nueva perspectiva sobre antiguos métodos de producción en conversación con el pensamiento postconceptual. La Gorgona (2024) emerge como un emblema de empoderamiento, que toma los símbolos de su antigua represión como elementos estéticos y de acción política. Este enfoque enfatiza el compromiso con la artesanía textil, otorgándole una nueva relevancia en el panorama del arte contemporáneo.