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El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey apuesta por integrar un acervo en el que cada obra proponga una mirada audaz que amplíe los recursos del arte contemporáneo; y ofrece mediante un calendario de exposiciones diferentes formas de mirar, lo cual equivale a inventar formas de vivir. Desde 1994 el Museo empezó a formar su colección mediante el Premio MARCO, certamen que convocó periódicamente a artistas de todo el mundo. A trece años, el museo cuenta con una colección ya importante que incluye obra de grandes maestros mexicanos y extranjeros.

Esta exposición, a partir del acervo de MARCO, corresponde a una exploración de las formas que tenemos de mirar el arte, y de vincularnos con las condiciones específicas de esta disciplina que dan origen a la construcción de sentido. Al mismo tiempo la exposición muestra que cada mirada, al traer a colación un mundo, actualiza formas consensuales de representación; y que cuando observamos la manera en que construimos nuestra relación con lo que vemos, reconocemos a otros adheridos a nuestra propia mirada histórica, contingente, funcional.

Dividida en cuatro secciones, esta exposición subraya las posibilidades del arte para provocar procesos inferenciales en el espectador que le permitan observar lo que sujeta y libera al mismo tiempo su propia mirada:

DURACIÓN: De junio a agosto, 2007.


Formas de la narración
Desde los estudios de Vladimir Propp sobre cuentos antiguos rusos, hasta la teoría sobre el relato de Paul Ricoeur, se sabe que la construcción teleológica de la experiencia aparece como conciencia de la temporalidad. En las obras que componen esta sección, puede observarse el funcionamiento de una imagen como disparador inferencial que propone la construcción de una narración.

Juegos de lenguaje
Cada gesto corresponde y especifica un ámbito que determina la experiencia de acuerdo a reglas consensuales, pero es posible explorar los límites de estos consensos con acciones que cuestionen una práctica. En el ámbito de la pintura pueden observarse ejercicios que amplían sus formatos y proponen nuevos territorios para esta disciplina.

Sórdido mundo
Cada artista propone una forma de comprensión del mundo desarrollando una estética propia que, en el mejor de los casos, inaugura formas de entender la experiencia. Las obras que integran esta sección coinciden en ofrecer una especie de ambiente onírico áspero, extraño, una estética quizá difícil de habitar.

Persistencia de la representación
La confianza aparece cuando sabemos a qué atenernos, frente a la incertidumbre que inaugura cada experiencia, aparece como un hábito el intento de reconocer algo y hacer comprensible la percepción. En las obras que integran esta sección se puede observar, aún en los casos más abstractos, la persistencia de la representación como punto de partida para la comprensión; pero también ofrecen la posibilidad de observar que cada obra establece un ámbito que no requiere de lenguaje verbal para entenderse.


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