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El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey se complace en presentar una exposición que se desprende de la Colección Pago en Especie de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, mecanismo que permite el cumplimiento de las obligaciones fiscales del gremio de la plástica con la entrega de obra de su autoría.

Se trata de una colectiva, integrada por casi medio centenar de artistas mexicanos y avecindados en el País, que retrata un revelador panorama de corrientes y propuestas que se han generado en México con destacadas firmas que van desde Rufino Tamayo y Leonora Carrington hasta Arturo Rivera y Katrien Bangheluwe (Trini).

Del acervo de la Colección Pago en Especie, a la que MARCO tuvo acceso, queda a la vista el quehacer de un grupo de artistas, entre ellas las regiomontanas María Sada y Rosario Guajardo, cuyas voces confluyen en un diálogo plural entre consagrados y jóvenes valores.


El título de la muestra obedece al impacto positivo que se traduce de este original instrumento que permite a los artistas cumplir con sus obligaciones fiscales aportando obra que, finalmente, se suma al patrimonio cultural de la nación, de ahí que Ganamos todos, dado que estas piezas no quedan en la oscuridad de una bodega pues llegan al público a través de selecciones como esta.

Ubicadas en las salas 5 a, b, c y d, las obras, que comprenden mayoritariamente pintura y trabajos sobre papel, entre otras técnicas, permiten al espectador transitar por los caminos de la abstracción y la mirada posmoderna. Figuran otras firmas como Manuel Felguérez, Joy Laville, Roberto Turnbull, Carla Rippey, José Luis Cuevas y Mathias Goeritz.

Esta notable colección de arte contemporáneo, que es patrimonio de la Nación, está integrada en su totalidad por alrededor de 4 mil obras que se difunden a través de exposiciones tanto en los propios espacios de la Secretaría como en exposiciones itinerantes a lo largo y ancho del País. Del mismo modo, se facilitan como préstamo a museos e instituciones culturales en el extranjero.

En Ganamos todos, que abarca obra de 1961 hasta 2003, resulta evidente que, a través de esta singular forma de Pago en Especie, que no tiene par a nivel internacional, el público también se enriquece con un acervo que, desde hoy, ya relata los distintos estilos, temas y épocas que han dado al arte mexicano un sello definido e innegable.

DURACIÓN: Del 9 de marzo a junio, 2006
SALA: 5 / Planta baja.
NÚMERO DE OBRAS: 52 piezas.
TÉCNICAS: Pintura en diferentes técnicas, litografía sobre papel, acuarela sobre papel, serigrafía sobre vidrio sobre aluminio, bajo relieve en metal, talla en madera, monotipo sobre papel, proyección de diapositivas y grafito sobre papel.
CURADURÍA: Miguel Cervantes y Jorge Contreras.
MUSEOGRAFÍA: Jorge Contreras.
CATÁLOGO: Consta de 78 páginas y comprende la totalidad de las obras en exhibición.


PRESENTACIÓN

En 1975 se publicó el Decreto Presidencial que regula el Programa Pago en Especie, un proyecto que había iniciado casi dos décadas atrás a instancias del maestro David Alfaro Siqueiros, quien lo propuso al Director de Impuesto sobre la Renta de la SHCP en turno con el apoyo de colegas como Angelina Beloff, Luis Nishizawa, Diego Rivera y Lola Cueto, entre otros.

Esta propuesta, que permite a los artistas plásticos cubrir el pago de sus impuestos con obra de su autoría, fue acogida e impulsada tanto por la institución como por los mismos creadores, quienes comenzaron a integrar un preciado acervo que hoy asciende a cerca de 4 mil obras.

De este programa de contribución fiscal único en el mundo, con el cual se ha gestado una colección que concentra las tendencias estéticas del arte contemporáneo de las últimas cuatro décadas en México, se desprende la exposición Ganamos todos, que el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey exhibe en coordinación con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

A través de los años, en la medida de su crecimiento, el acervo de la Colección Pago en Especie se ha exhibido en áreas de exposiciones tanto en México como en el extranjero, a través de la Dirección General de Promoción Cultural, Obra Pública y Acervo Patrimonial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

La selección que se presenta en MARCO está integrada por 52 obras de 46 artistas que ilustran con sus pro-8puestas un capítulo importante del arte que se ha generado en México en las últimas décadas. Se podrá ver desde la exploración geométrica de Mathias Goeritz hasta el trazo abstracto de Manuel Felguérez y José Villalobos, pasando por los universos de ensueño de Leonora Carrington y el desapego de la figura y la abstracción de Boris Viskin y Roberto Turnbull.

Con una museografía en la que se establecen lazos por generaciones y a su vez abarca temas como el paisaje, la memoria, el mito, el sueño y las nuevas miradas de artistas como Fabián Ugalde y Trini, la muestra ilustra el dinamismo de la producción plástica nacional.

Para enriquecer la experiencia, al término del recorrido el espectador se encontrará con una pantalla que proyecta imágenes del acervo de la Colección Pago en Especie. Además, habrá una sala de consulta con catálogos de la Colección así como computadoras que accedan a la página web de la SHCP donde se pueden realizar búsquedas de obras por autor.

Ganamos todos porque estas obras son ya parte del patrimonio de los mexicanos. Ganamos todos porque estas piezas ilustran el quehacer de los artistas que, nativos o no, tienen a México como el espacio para su creación. Y Ganamos todos porque hoy queda a la vista esta historia viva de la plástica nacional.


TEXTO DE MARCO QUE ACOMPAÑA AL CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN

Quizá sea mejor buscar en las obras de arte las puertas de salida, quizá sea mejor ir pensando en transformar las formas de apego, ir asumiendo el quehacer de los artistas como permanentemente inacabado y mirarlo como antídoto frente a la anestesia de la estabilidad.

Quizá sea mejor renunciar al propósito de formas de comprensión conocidas, y ensayar frente a cada obra múltiples miradas en las que vaya en juego incluso la integridad de quien observa.

Definitivamente es mejor arriesgar la mirada como los artistas que, lejos de la comodidad de sumarse a un mercado exitoso, ensayan diferentes formatos y medios de expresión, arriesgando incluso la estabilidad de sus propuestas.

Quizá convenga también llevar el desapego a otros terrenos, a las relaciones con otros y al ámbito de la propiedad sobre el trabajo creativo. De la misma manera que el pensamiento es siempre un fenómeno social y que no hay mente individual sino colectiva, la creación es siempre una instancia de pensamiento plural.

El programa Pago en Especie de la Secretaría de Hacienda, fundado por Decreto Presidencial en 1975, se ha vuelto un mecanismo para convertir en propiedad de todos los mexicanos la creación de los artistas de nuestro país. El programa puede verse incluso como una metáfora del pensamiento que busca transformar la fractura de la compleja red de discursos estéticos, que es cada obra de arte, en una propiedad material colectiva. Instancia del pensamiento como propiedad social, la colección Pago en Especie, al estar integrada por obras de los artistas que durante el siglo XX se han acogido a este programa, es también una ventana a la historia de la creación en nuestro país.

La exposición Ganamos Todos revela algunas posibilidades en que el arte en nuestro país ha otorgado libertad a la construcción de sentido, con una breve selección de artistas que han inventado una personal mirada poética que contribuye siempre a recuperar el ánimo de vivir, y colocando los acentos en unos pocos temas o autores, la muestra intenta ser sólo una breve referencia al patrimonio artístico de todos.

Las obras de Mathias Goeritz, mientras interrogan el espacio lo abandonan, son una exploración de la geometría, una reinvención del significado de las formas y una ceremonia de los lados, una santificación de las texturas en arquitectura y en la mirada. Mathias Goeritz logró con objetos simples, una reflexión detallada sobre la invención del espacio y las formas que construimos a partir de nuestros sentidos.

Francisco Toledo se reinventa mediante el dibujo, reinventa el mundo en cuadernos de trabajo, inventa una noche que se convierte en iguana y en sapo, en señora y en alcaraván. La exposición incluye obras de los cuadernos que pintó durante su estancia en París, en ellos expresa una suerte de juego con la representación. Desapegado de las figuras del mundo, Toledo no copia ni imita, todo lo que observa lo transfigura y todo lo vuelve Toledo, le es indistinto lo humano y lo animal. Habita el olvido con una constancia que le lleva a la sorpresa continua del tiempo y de la presencia física, por ello no conoce límites, es voraz, y su sueño es su vida.

Contra el bullicio de la representación, abandonar el signo icónico es también una forma de liberarse de la anestesia de ideas e imágenes fijas. La colección Pago en Especie incluye obra abstracta de algunos de los pintores más representativos de esta corriente. Manuel Felguérez no tiene necesidad de la figura para aludir a complejas configuraciones emotivas y construir los más detallados mapas sensibles. José González Veites indaga las posibilidades del color para expresar -a partir de sus distintas cualidades- imágenes sin forma e ideas sin referente posible. La obra de estos pintores propone una poesía visual capaz de deletrear aquello que nos hace vivir.

Muchos de los pintores de la generación de Boris Viskin, Roberto Turnbull y Miguel Castro Leñero no han asumido una tradición, incluso la de la ruptura; se han propuesto con su trabajo vivir a la intemperie y abandonar cualquier tipo de ideas fijas. Con el desapego de la figura y la abstracción, estos artistas se han embarcado, hace años, en una exploración personal sobre las posibilidades de la propia pintura para configurar un lenguaje independiente de la representación Miguel Castro Leñero lleva años dejando en sus lienzos un rastro de su elemental asombro frente a las formas del mundo, intentando alcanzar unas figuras que no son visibles, y expresar unas emociones que no tienen aún configuración ni nombre. Boris Viskin -por su cuenta- asume como punto de partida el trazo mínimo sobre el lienzo para disparar una narración cargada de simbolismos urbanos, su trabajo es siempre una exploración sobre los elementos que configuran la vida cotidiana.

Recordamos un mundo necesario, la memoria es siempre anhelo, una permanente reinvención que tiene que ver más con el deseo que con la hipóstasis de la noción de tiempo. La obra de Leonora Carrington ha sido siempre una delicada forma de dibujar el afecto, en paisajes reales o imaginarios inventa mitos, la magia y belleza de sus obras nos recuerdan que un paisaje no es un lugar, es un tránsito, y que -aunque no sepamos hacia dónde vamos- transcurrir es suficiente.

Por último, uno de los acentos de la muestra es la obra de Fabián Ugalde quien indaga sobre el significado y del funcionamiento de imágenes como recursos para construir consensualmente el mundo. Su trabajo, como el de muchos artistas de su generación, subraya la necesidad de hallar salidas para los esquemas que regulan la aparición de los valores que construyen el sentido.

La exposición de la colección Pago en Especie de la Secretaría de Hacienda explora las posibilidades de reinventar la mirada sobre el arte de nuestro país y, haciendo énfasis en diferentes artistas y secciones de la muestra, ofrece también una manera de indagar sobre el desapego sobre la propiedad de la creación, invitándonos con ello a observar al arte como recurso para ampliar la libertad.


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