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El Condominio Acero, edificio diseñado por Mario Pani en colaboración con Salvador Ortega y Ramón Lamadrid, está ubicado en la Plaza Zaragoza, a pocos pasos del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO). La proximidad del edificio ha permitido que se integre a la exposición Mario Pani. Arquitectura en proceso mediante visitas guiadas. Durante los últimos meses hemos realizado tres visitas al Condominio. La primera fue como parte del programa Manos al Arte, la segunda fue dirigida a voluntarios del Museo, y la tercera a estudiantes de Arquitectura del Tec de Monterrey. Los tres recorridos comenzaron con una breve visita por la exposición de Mario Pani para hablar de los antecedentes del edificio.


En viajes a Brasil y Venezuela en los años cincuenta, Mario Pani quedó impresionado por el crecimiento vertical de sus ciudades. Mientras que Sao Paulo, Río de Janeiro y Caracas tenían decenas de edificios altos, en los centros urbanos de México había sólo unos cuantos. Una de las explicaciones de la baja altura de los edificios en México, que Pani identificó, es que el principal centro urbano del país, la ciudad de México, tiene suelo inestable y es zona sísmica. Por este motivo, es más caro y técnicamente más complicado erigir estructuras con muchos pisos.

Pani identificó una segunda diferencia entre México y Brasil y Venezuela que se debía no al medio geográfico, sino al contexto legal: las leyes en ambos países sudamericanos permitía la propiedad en condominio y en México no. Esto significa que, en México, un edificio debía ser escriturado a una sola persona o compañía. No era posible escriturar pisos o partes de pisos a distintos dueños. Así, el tamaño de los edificios en México estaba limitado por el tamaño de las inversiones que podía realizar una sola persona o compañía.

En 1954, Pani, junto con un grupo de socios, redactó la ley de condominios del Distrito Federal y promovió su aprobación. Dos años más tarde se inauguró el primer condominio de México: un edificio con departamentos, oficinas y comercios ubicado en la esquina de Paseo de la Reforma y la calle Río Guadalquivir, en la ciudad de México. Fue el inicio de una gran transformación en la industria inmobiliaria en el país.

Pocos años después, con la asesoría de la compañía Condominio, S.A., fundada por Pani, se redactó y aprobó una ley de condominios en el Congreso del Estado de Nuevo León. En 1957 comenzó la construcción del Condominio Acero, que sería el primero de su tipo en la ciudad. Uno de los principales promotores del proyecto fue Carlos Prieto, director general de la Fundidora de Monterrey y amigo cercano de la familia Pani. Desde el inicio se sumaron distintos inversionistas; el Condominio tiene hoy decenas de propietarios.

Como indica la placa conmemorativa en el edificio, el diseño del Condominio Acero lo realizaron Mario Pani y Salvador Ortega -su socio en decenas de proyectos- junto con Ramón Lamadrid. Lamadrid fue el arquitecto local: participó no sólo en el diseño del edificio, sino también coordinó su construcción. Su historia personal está íntimamente ligada al Condominio. Desde la inauguración del edificio en 1959 hasta su muerte, Lamadrid tuvo su despacho en este edificio.

En las visitas que realizamos al Condominio Acero, recorrimos su vestíbulo, el cual es una secuencia de espacios cuidadosamente articulada. La entrada principal, hacia la Plaza Zaragoza, es mediante dos puertas giratorias que conducen a un espacio con techos bajos y con poca luz. Al centro de este espacio se encuentran las escaleras -una eléctrica, al centro, flanqueada por otras dos, con escalones volados de mármol blanco- que conducen al mezzanine. Desde el mezzanine se aprecia un espacio de doble altura, con dos columnas esbeltas al centro y el cubo de elevadores, cubierto por paneles de acero inoxidable, al fondo. El contraste del primer espacio y el segundo resalta su monumentalidad.

Después de visitar el vestíbulo, subimos a la azotea del Condominio. Desde ahí se aprecian vistas espectaculares de Monterrey. Hacia el este se encuentra la Plaza Zaragoza, el antiguo centro de la ciudad donde desde el siglo XIX se congregan sus principales símbolos: la Catedral, sede del poder religioso, el Palacio Municipal, sede del poder político, y el Casino de Monterrey, club social de la élite de la ciudad. La construcción del Condominio Acero en este espacio no fue accidental: se trataba de la incursión de un nuevo símbolo ligado a otra fuente de poder: la industria, principal agente en el desarrollo de la ciudad a lo largo del siglo XX. La escala del edificio -fue el más alto de la ciudad durante aproximadamente dos décadas- sigue siendo un recordatorio de la importancia de la Fundidora, promotora de su construcción, en el pasado y presente de la ciudad.

Desde la azotea, hacia el oeste, se aprecia el Edificio Monterrey y el Condominio Monterrey, estructuras de gran escala que siguieron la pauta marcada por el Condominio Acero. El edificio fue el primer paso para la densificación de la ciudad y el desarrollo inmobiliario en el centro, procesos que continúan hasta la fecha.

Como parte de las visitas, se observaron algunas similitudes entre el Condominio Acero y otros edificios de Pani, principalmente el Condominio Reforma. Las escaleras de estos edificios son muy similares; están compuestas por una estructura continua, en zigzag, de la que vuelan escalones de concreto sobre vigas de acero. Además, la proporción de ambos edificios es similar: se trata de torres ortogonales que se desplantan sobre bases de tres niveles. Los pisos superiores son los de mayor jerarquía; en ambos casos están techados por lozas de concreto voladas en su perímetro, y están rodeados por terrazas.

La exposición de Mario Pani en MARCO muestra como distintas obras del arquitecto se relacionan. Sus proyectos responden a intereses e intenciones similares; así, las mismas soluciones y destalles se adaptan a distintos contextos. Este patrón se aprecia en la trayectoria de todos los grandes arquitectos, todas sus obras están ligadas y cada proyecto es un nuevo paso en un proceso de búsqueda. Mediante los recorridos realizados al Condominio Acero, hemos podido vincular este importante edificio de Monterrey a los procesos que se ilustran en las salas de MARCO y extender así las exposición más allá de los muros del Museo.

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Agradezco al administrador del Condominio Acero, Carlos Valle Montemayor, por sus esfuerzos para la preservación de la historia del edificio y su generosa colaboración con MARCO para la realización de estas visitas.

Pablo Landa Ruiloba, curador de la exposición Mario Pani. Arquitectura en proceso, es egresado de la Universidad de Yale y candidato a Doctor en Antropología por la Universidad de Princeton. Es autor del libro Monterrey en el espejo: Crónica de sus habitantes, monumentos y espacios públicos, publicado por el Fondo Editorial de Nuevo León en 2012. Durante 2011 y 2012 realizó trabajo de campo en la Unidad habitacional Santa Fe, obra del arquitecto Mario Pani en la ciudad de México. Actualmente escribe su tesis doctoral sobre las relaciones sociales, políticas y espaciales en este conjunto.

Fotos: Olga Cristina Ramírez