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Desde marzo y hasta el próximo mes de julio, en las sala 5 de MARCO, nos encontraremos con una exposición de la obra del arquitecto mexicano Mario Pani. A simple vista parece una muestra de arquitectura convencional, ya que se exhiben: fotografías, planos originales del taller del arquitecto Pani, maquetas y algunos nuevos planos, excelentemente trabajados por alumnos de la carrera de Arquitectura del ITESM; sin embargo, nos llevará a adentrarnos en la personalidad, el trabajo y la vida del arquitecto Pani, desde el punto de vista de la Antropología, gracias al curador de la muestra Pablo Landa, con quien tuvimos oportunidad de tener un acercamiento.

Este joven antropólogo, a partir de su convivencia con vecinos de la Unidad Habitacional Santa Fe, en el Distrito Federal, donde vivió el tiempo necesario para realizar su tesis, descubre que el “hacer arquitectónico” nunca termina, siempre está en proceso, con ayuda y por la intervención de las personas que al final viven en el espacio soñado, concebido y construido por el arquitecto.

En la búsqueda de fotografías de la Unidad Habitacional Santa Fe en el momento de su inauguración en 1957, Pablo Landa junto con el fotógrafo Onnis Luque, residente de tercera generación de la Unidad, visitó a Margara Pani, hija del arquitecto, quien después de conocer su trabajo le encomienda la tarea de catalogar el archivo de su padre, a partir de esta solicitud, conoce el magnífico trabajo que el arquitecto Pani realiza en toda la República Mexicana. Así surgió la oportunidad que nos brinda ahora Pablo Landa de tener una exposición de arquitectura desde la perspectiva de la Antropología.

La muestra nos hace conscientes, a los arquitectos de que, una vez entregado, el espacio arquitectónico será transformado según los gustos y necesidades del usuario, y al público en general sobre hacerse propietarios de los espacios y aprender a disfrutarlos libremente.

La visión arquitectónica y urbanística de Mario Pani, le permitió realizar 136 proyectos arquitectónicos, que lo convierten en el arquitecto más prolífico del siglo XX en nuestro país, pues continuó activo hasta el día de su muerte en 1993. En la muestra podemos encontrar proyectos de urbanismo, residenciales, comerciales, del sector salud, etcétera; entre ellos están el Plan Maestro de la Ciudad Universitaria de la UNAM; el Aeropuerto y el Club de Yates en Acapulco, Guerrero; el Hotel Reforma, el Conservatorio Nacional de Música, la Escuela Nacional de Maestros, el Centro Urbano Presidente Juárez, el Centro Urbano Tlatelolco, y el Plan Maestro de la Ciudad Satélite en ciudad de México; así como residencias de lujo en la colonia Lomas, El Pedregal y otras.

La inquietud de Mario Pani por la arquitectura se la debe a su padre Arturo Pani, quien desde temprana edad lo introduce en el gusto por las artes, lo que no fue difícil, ya que el desarrollo intelectual y cultural de Mario se llevó a cabo en la meca de la cultura de su tiempo: París, donde realizó sus estudios de Arquitectura en la Escuela Nacional de Bellas Artes. El joven arquitecto Pani regresa a México poco después de graduarse y con sus ideas frescas e innovadoras desarrolla en la Ciudad de los Palacios, el primer hotel de talla internacional, el primer rascacielos, el primer complejo habitacional, el primer condominio, la primera ciudad satélite, y la lista continúa, siempre auspiciado y animado por su padre y su tío.

En el primer proyecto en que participa, la construcción del Hotel Reforma, con sólo 22 años de edad, logra en poco tiempo la dirección general del proyecto.

Por su relación con la comunidad artística y política de la época, logra incluir en sus proyectos la participación de artistas plásticos como José Clemente Orozco, Carlos Mérida y Germán Cueto, entre otros.

Muchos de sus proyectos fueron blanco de polémicas y descontento, por lo cual, convencer a los sectores del Gobierno de la factibilidad de las ideas era una labor titánica, ejemplo de esto fue la realización del Centro Urbano Tlatelolco, que requirió la reubicación temporal de un buen número de familias de escasos recursos en lugares alejados, con la idea de que una vez terminada la obra se les daría la oportunidad de ser los primeros candidatos a la compra de un departamento.

A pesar de la difícil tarea, la Unidad Habitacional Tlatelolco es inaugurada en 1964, y se convertirá en el escenario de acontecimientos clave en la historia reciente de nuestro País. En la Plaza de las Tres Culturas, que debe su nombre a que en ella se encuentran vestigios de nuestro pasado prehispánico, representado por una edificación piramidal mexica; de nuestro pasado colonial, representado por un convento del siglo XVI; y la manifestación del progreso y la modernidad con los edificios de departamentos que la rodean; tuvo lugar uno de los acontecimientos más tristes de la historia contemporánea de México, la muerte de decenas de personas, en la tarde del 2 de octubre de 1968.Así mismo, también fue marcado por el derrumbe del Edificio Nuevo León, durante el terremoto de 1985.

Entre las anécdotas sobre Tlatelolco, la familia Pani recuerda especialmente que al terminar su construcción, el arquitecto Pani envió planos y fotografías del proyecto para ser publicadas en la revista francesa L'architecture d'aujourd'hui, pero el proyecto fue rechazado haciéndole saber que la revista no publicaba maquetas… así de perfecto se veía todo en 1964. En la exposición vemos la evolución que ha tenido esta Unidad Habitacional, nos damos cuenta de cómo los residentes se apropian del espacio y lo transforman. Reiterando la idea que da título a la muestra: la arquitectura siempre está en proceso.

Te invito a visitar y ver con detalle Mario Pani. Arquitectura en proceso ya que, por el alcance en tiempo y ubicación geográfica de la obra de Pani, seguramente son muchas las anécdotas, personales o familiares, que podemos asociar a sus obras.

Imágenes
Salas de exposición de Mario Pani. Arquitectura en proceso en MARCO.