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El tema central en la obra del destacado escultor michoacano Javier Marín (1962) es el cuerpo humano. Sus obras, generalmente de grandes proporciones, a primera vista son de aspecto neoclásico; pero al verlas con detenimiento, es evidente la expresividad que imprime el artista, tanto en los semblantes y actitudes, como en las texturas ásperas, que hablan de un contacto muy directo del artista con su obras, que hablan de la naturaleza humana en general y por eso son atemporales y universales.

Su relación con MARCO se inició en 1993, año en que se presentó su exposición individual: Javier Marín: El cuerpo arrebatado: la piel de barro. El siguiente año participó en el primer Premio MARCO, integrándose al acervo del Museo su obra Mujer de pie, la cual se exhibe actualmente en la muestra Physis. Éstos son los comentarios que, sobre Mujer de Pie, nos compartió el artista en una charla, en 2005:

“Esta obra pertenece a una etapa donde estaba trabajando exclusivamente con barro; fue una etapa muy importante gracias a la cual mi trabajo se dio a conocer y se presentó en muchos lugares y exposiciones. Esa pieza es una de las más grandes que trabajé en modelado directo en barros de Oaxaca y Zacatecas con engobe color cerámico pintado, horneado directamente.

Como siempre, no hay una historia detrás, no hay un título complicado, yo creo que es muy abierta la interpretación. Para mí, representa simplemente el cuerpo de una mujer, y me gusta mucho el juego con el que la ve, que al final es el que completa la obra y dice qué le recuerda o qué le hace sentir.

Mi trabajo desde entonces, creo que está muy cambiado, he dejado de preocuparme tanto por las piezas individuales, pensando más en la instalación, en los grupos de piezas que funcionen unas con otras. El material, se volvió otra cosa, me metí mucho con el bronce, con la resina. El barro es un material sólido, la resina es un material traslúcido como la trabajo yo, entonces, a jugar mucho con la luz, desde atrás, desde el frente; es diferente, el tema central sigue siendo la figura humana, el lenguaje sigue siendo el mismo: el cuerpo humano, pero la forma de trabajarlo, la forma de exhibirlo, creo que ha variado.

Me da lo mismo trabajar cuerpo femenino, masculino, rostros, fragmentos, depende de la intención, de cómo ande yo, me gusta no darle tanta importancia, me gustaría que mis personajes ni siquiera tuvieran un sexo definido, que habláramos de seres humanos, no de hombres ni mujeres, todos somos lo mismo, todos somos primero humanos y la parte del sexo es algo que después nos marca una diferencia entre unos y otros, pero básicamente somos los mismos, idénticos. En esencia… somos seres humanos.”

Javier Marín. Mujer de pie, 1994. / Barros de Oaxaca y Zacatecas con engobes. 210 x 68 x 60 cm. Colección MARCO