Exposición organizada por el Asia Society Museum, Nueva York y la Art Gallery of Western Australia, Perth.

El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey se complace en recibir esta colectiva, generada por el Asia Society Museum, Nueva York, y la Art Gallery of Western Australia, Perth, que brinda un acercamiento al arte que se ha producido en las últimas décadas en la India, el segundo país más poblado del mundo.

El panorama multidisciplinario se enriquece con los trabajos de una treintena de artistas que, de manera individual o colectiva, han generado piezas que dejan en claro el impacto de los cambios sociales, culturales, políticos y económicos registrados por el país asiático en los últimos años.

Montada en las primeras cuatro salas de la planta baja de MARCO, bajo la museografía del también curador Chaitanya Sambrani, la exposición se presenta en cinco bloques temáticos: Lugar /anhelo, Identidad transitoria,

Terrenos en disputa, Futuros reciclados y Visiones Insumisas.

La riqueza y complejidad de la India también se traduce en el carácter heterogéneo de los exponentes ya que participan tanto creadores de las grandes metrópolis (Nueva Delhi y Mumbai) como de asentamientos rurales. Los exponentes, el más veterano nacido en 1924 y el más joven en 1976, exploran el papel del lugar y el deseo en la creación de las artes visuales contemporáneas indias en un momento definido por la globalización económica y el fundamentalismo político.

Con poco más de un billón de habitantes, 25 por ciento de ellos en extrema pobreza, India ofrece un panorama interesante para la creación y eso se traduce en las más de 60 obras, desde la pintura tradicional hasta los medios audovisuales, a la vista del espectador.

En estas obras, gestadas de 1993 a la fecha, están tatuados los cambios que han sacudido a esta nación y sus habitantes. Al mismo tiempo, ofrecen un panorama sin duda enriquecedor a los ojos de Occidente.

Realizadas por artistas tanto con formación en el arte como autodidactas, las piezas abordan desde aspiraciones personales, filosóficas y políticas de sus autores hasta evidencias de los movimientos sociales y religiosos, así como reflexiones sobre la cultura de consumo y trabajos de corte experimental.

Una selección de obra polimorfa, sensual, retadora y vivificante en la que se abordan temas que resultan no sólo de interés para el sitio donde han surgido ya que, de alguna manera, están ligados a los propósitos del arte en todo el mundo. En suma, una comprensión contemporánea de la diversidad en la cultura visual de la India actual.

DURACIÓN: Del 27 de enero a abril, 2006.
SALAS: 1, 2, 3 y 4 / Planta baja.
NÚMERO DE OBRAS: Alrededor de 65 piezas.
TÉCNICAS: Pintura en diferentes técnicas, escultura, instalación, fotografía, medios electrónicos y digitales.
CURADURÍA Y MUSEOGRAFÍA: Chaitanya Sambrani, profesor de teoría del arte de la Universidad Nacional de Australia.
CATÁLOGO: Consta de 214 páginas e incluye textos de Chaitanya Sambrani, así como de los críticos de arte Ashish Rajadhyaksha y Kajri Jain.


PRESENTACIÓN

Un grupo heterogéneo de artistas tocados por la realidad de un país que, como pocos, se ha visto asaltado por una vorágine de cambios sociales, económicos, políticos y culturales en las últimas décadas. Este es el panorama que ofrece la exposición colectiva El filo del deseo. Arte reciente en India, organizada por el Asia Society Museum, Nueva York y la Art Gallery of Western Australia, Perth.

El título de la muestra hace referencia a la exploración del papel del lugar y el anhelo en el arte contemporáneo de la India; el lugar se manifiesta como un punto clave al definir contextos específicos que, aún en un mundo globalizado, influyen tanto el trabajo de los artistas como la manera en que éste es percibido por el público de otros lugares, mientras que el anhelo se refiere a la necesidad de crear, aprehender y reconocer ciertos objetos y características dentro y fuera de esa diversidad de entornos.

Para facilitar el diálogo entre el público y la obra, El filo del deseo. Arte reciente en India, donde está a la vista el quehacer de una treintena de creadores en 65 obras, se divide en cinco núcleos temáticos que forjan un rico panorama de las propuestas artísticas que en las últimas décadas han surgido tanto en el entorno urbano como rural en el país asiático.

Lugar /anhelo abre la exposición con un acercamiento a las exigencias gemelas de la identificación y enajenación, la seguridad de pertenencia y el deseo de lo inalcanzable. Los artistas aquí incluidos hacen alusión, por medio de sus obras, a varios tipos de lugares y aspiraciones personales, filosóficas y políticas.

El segundo bloque, denominado Identidad transitoria, se concentra en la migración y la transición, características fundamentales de la experiencia contemporánea, al presentar obras que abarcan desde comentarios realistas e historias personales hasta fabulaciones que transforman la identidad en una zona de cuestionamiento y un lugar para la actividad histórica.

Dedicado a las tremendas presiones generadas por las desigualdades de la globalización y fundamentalismo religioso con las que se ha visto asediada la cultura india contemporánea, el núcleo Terrenos en disputa presenta una gama de respuestas a ese importante episodio histórico. Aborda también la forma en que, a partir de la década de los 90, los artistas de la India comenzaron a experimentar a través del video y la instalación.

La fusión del reciclaje y renovación, en el apartado de Futuros reciclados, ofrece un bloque de trabajos que juegan con el uso de la tradición al mismo tiempo que ofrece un satírico relato de la cultura de consumo en la metrópoli moderna.

Visiones insumisas despide el recorrido con una serie de obras que hacen referencia al interés del arte por las manifestaciones de la cultura popular en la India contemporánea: televisión, noticias y publicidad; el cine y las producciones hollywoodense, los mausoleos y santuarios y la confusión visual que impera en los mercados y las calles en este país con poco más de un billón de habitantes.

El filo del deseo. Arte reciente en India es una plataforma donde se conjugan diferentes disciplinas que van desde la pintura bajo diferentes técnicas, fotografía, instalación, escultura, hasta medios electrónicos y digitales. Una ventana hacia un país lejano cuyas preocupaciones no son necesariamente distantes al ojo espectador de Occidente.


AL DOBLE FILO DEL DESEO
Fragmento del texto de Chaitanya Sambrani que aparece en el catálogo de la exposición.

¿Cómo estamos ubicados -en India y en otras partes- en una época de globalización y políticas fundamentalistas? ¿A qué aspiramos, y cómo canalizan o limitan nuestras ubicaciones esa aspiración? De hecho, ¿cuáles son los límites de la imaginación en dicho contexto y de qué manera es posible forzar esos límites? ¿Cómo participa la obra de artistas contemporáneos en cuestiones de ubicación y deseo? ¿Cuáles son las relaciones entre ubicación, deseo, la práctica del arte y una política de vida inherente? Pues seguramente la ubicación y el deseo, tomados como categorías sensoriales, ideológicas, históricas y existenciales, siguen siendo significativas para el artista visual, particularmente cuando toda otra certidumbre es eliminada.

El filo del deseo: Arte reciente en India, presenta la obra de artistas indios contemporáneos a públicos en Australia, Estados Unidos, México y Canadá. Los 36 artistas y 2 colectivos en esta selección provienen de una amplia gama de contextos sociales y generacionales, y su obra abarca fronteras profesionales, materiales y disciplinarias. El de mayor edad nació en 1924, el menor en 1976. De ellos, hay quienes rara vez han salido de su distrito y nunca han participado en la vida cultural de la élite de educación universitaria de India. Hay otros que son casi ciudadanos del mundo y gozan de renombre mundial. Algunos han escrito libros e impartido clases a generaciones de estudiantes de arte, mientras que otros no han concluido sus estudios de primaria. Unos cuantos ni siquiera se identifican como artistas, independientemente de lo amplio que es la categoría. Lingüísticamente, para que algunos artistas conversaran entre sí se requeriría los servicios de un intérprete.

Mientras que acoger estas diversidades dentro del marco de una sola exhibición es significativo para este proyecto, el espectador no encontrará aquí una muestra de arte indio contemporáneo. El filo del deseo no pretende a una historia resumida del arte indio reciente. Más bien, depende de una perspectiva particular -y necesariamente partidaria- de la historia reciente; resulta de una inversión intelectual y emocional específica en el campo. Mientras que aspira a hablarle a un público diverso, esta exhibición ofrece una invitación a entrar en los diálogos y argumentos presentados aquí, a través de una selección de obras tan polimorfa como sensual, retadora así como edificante. Las cuestiones que abordan los artistas representados aquí no son significativas sólo en India; tienen algo que ver con los propósitos del arte en el mundo actual.

La década (1993-2003, aproximadamente) abordada por esta exhibición ha sido una época de zozobra en India. Dentro de un marco nacional, esta década ha visto cómo se han minado las certidumbres y las aspiraciones fundamentales para la lucha por la autodeterminación y el establecimiento de una democracia laica y socialista. Mientras tanto, este período también ha visto un crecimiento en la distinción internacional de India como una potencia militar, económica y tecnológica. Estos factores inevitablemente han influido en cambios importantes en la cultura visual. Mientras que es posible hacer un fetiche de la pluralidad y el espectáculo fantástico que caracteriza la cultura visual en India, no es mi intención emplear el arte para ilustrar esta década a la manera de una exposición etnográfica. Esto sólo sería caer en la transformación de lo contemporáneo en un bien comercializable para alimentar los deseos oculares de instituciones y públicos en el mundo desarrollado. Ni tampoco cae este proyecto en lo que ha sido llamado, en otro contexto, “perseguir ambulancias”. En lugar de ello, he elegido fundamentar el argumento de esta exhibición en la interacción de dos binarios: los procesos históricos de globalización y fundamentalismo, y las fuerzas ideacionales de lugar y deseo. Aquí están implícitos vínculos causales y reciprocidades: las demandas fundamentalistas de lugar son alimentadas por inseguridades forjadas por la globalización y su consecuente exposición a otras formas económicas y culturales. Al mismo tiempo, tensiones internas generadas por crecientes desigualdades económicas y percepciones de desigualdad camino a la reestructuración económica han llevado a un retraimiento a especificidades raciales, religiosas y regionalistas en una expresión del deseo de seguridad y pureza cultural.

El lugar como señalamiento de ubicación, de pertenencia e identidad, es una suma compleja de factores que van desde género y sexualidad, idioma, clase, casta y religión, hasta educación y acceso al mercado. Ubicación como un acto de elección o una fuerza de circunstancia forma la matriz para nuestra compresión de la subjetividad individual y cómo aborda al mundo. Y mientras que lugar y ubicación brindan una medida de pertenencia, también transmiten un sentido de límites: junto con aspectos positivos de raíces y facultamiento, un punto físico, cultural o histórico también denota demarcación, encierro y limitación.

Deseo y anhelo son corolarios a un sentido de lugar y ubicación. El deseo como categoría de la imaginación siempre ha jugado un papel principal en la manera en que la subjetividad individual se dirige al mundo. A un nivel, toda elaboración de arte tiene que ver con el deseo de trascender las fronteras del ser y de la ubicación histórica. Articuladas diversamente en términos de sexualidad, espiritualidad, política, lenguaje, y el uso de materiales, deseo y anhelo abarcan toda la gama de la actividad humana, desde la escoria hasta lo más sublime. El deseo crea la condición necesaria para la empresa creativa. El deseo también es volátil y susceptible a ser pervertido. Es un arma de doble filo; con el potencial para violencia siempre a la mano. El anhelo puede manifestarse en la voluntad al poder –sobre ideas, lugares, objetos y personas. Lugar y deseo emergen así como factores primarios en un complejo de relaciones a través del cual los seres humanos entablan trato con el mundo.

India es famosamente un multiverso de realidades frecuentemente en conflicto. Las condiciones extremas coexisten de manera rutinaria aquí, célebremente manifestando una sobrecarga sensorial, tanto en los habitantes curtidos como en los visitantes. La historia reciente del país ha sido dominada por fuerzas que buscan regular esta pluralidad: las exigencias gemelas de la globalización económica y el fundamentalismo político han alterado de manera inconfundible las relaciones de poder, identidad cultural y valores estéticos tanto dentro como entre las comunidades. Por todo el mundo, estas exigencias, aunadas a regimenes de repetida cosificación –plasmada a través de medios sobresaturados que reducen la realidad a un espectáculo- drásticamente han transformado las reglas de juego para entablar trato con la alteridad.

El papel que puede jugar el artista en esta red de significación sobredeterminada cambia constantemente entre el de fraude/chamán y testigo/confesor. Gran parte de la práctica artística contemporánea, ejecutada en un tono francamente burlón y con un alarde de ironía, parece reflejar esto. Algunas obras juegan con la farsa, al presentar al ser como un representante fingido de ideas o comunidades. Otros dependen en el sueño de la acción transformadora de vida (cuando dicha transformación ya es, de manera manifiesta, imposible). Ocasionalmente, hacen la prueba con el papel más serio del testigo, al estilo del ángel en la historia de Walter Benjamin, quien posee un don místico o paranormal de visión que penetra los velos de la historia. También es esta visión asumida, ilusoria y esquiva que permite a los artistas jugar el papel de confesor y sanador, o del tonto que habla la verdad, aunque sea sólo a través del humor y la evasiva.

Aunque no es único en su género, un proyecto que presenta variedades de lo contemporáneo indio –urbano y rural, metropolitano y adivasi (indígena tribal), arte plástico y arte folclórico- dentro de un solo proyecto curatorial sigue siendo experimental y accidental, ya que la mayoría de las instituciones dedicadas al arte indio –escuelas de arte, museos, exhibiciones y publicaciones- continúan manteniendo un grado de segregación en sus prácticas. Estas brechas institucionales reflejan una mayor brecha ontológica implícita en la naturaleza misma de la disciplina de la historia del arte como se le entiende y practica tradicionalmente, en India y en el resto del mundo.


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