Organizada por el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) y el Museo de Arte Moderno (MAM) de la Ciudad de México, la exposición La danza de los espectros presenta una selección de la obra de cinco importantes artistas de origen europeo emigrados a México a mediados del siglo XX, quienes en mayor o menor grado estuvieron vinculados en su momento al movimiento surrealista o al del realismo mágico.

El así llamado “realismo mágico” se define, al menos en México, como la suma de muchas singularidades que en su conjunto evidencian el pulso vital e intelectual de un lugar y una época específicos. Pero para hablar de realismo mágico debe considerarse siempre la influencia del surrealismo traída a América Latina por los emigrados europeos que huían de un continente en guerra, o por algunos artistas mexicanos que habían tenido la oportunidad de viajar o estudiar en Europa.

En el ámbito de la literatura el realismo mágico prendió como pólvora a mediados del siglo XX, comenzando en Europa con autores tan disímiles como Franz Kafka, Günther Grass, Franz Hohler, Italo Calvino e Eugene Ionesco, y llegando rápidamente a instaurarse en el interés de un número importante de escritores latinoamericanos, como Alejo Carpentier, Juan Rulfo, Isabel Allende y Gabriel García Márquez, entre otros. Los autores afiliados a la corriente del realismo mágico en América Latina retomaron la visión fantástica de diversos mitos indígenas para entretejer visiones críticas que permitieran evidenciar la opresión social ejercida por los colonialistas europeos sobre las culturas y tradiciones milenarias locales.

México era percibido como un lugar tremendamente exuberante y exótico, donde la identidad europea colonizadora chocaba con la gran variedad de usos y costumbres ancestrales de sus pueblos indígenas. Esta realidad se reflejaba de manera muy clara en la producción artística local, que, por un lado, se dejaba influir por las corrientes europeas en auge y, por el otro, representaba la identidad de las culturas nativas en forma transparente y honesta.

La exposición se articula en varios núcleos temáticos cuyo objetivo es profundizar en los procesos creativos de cinco artistas prominentes — surrealistas en esencia, en cuya obra se ejemplifica el choque de realidades y la fascinación por ese contexto tan fecundo para la creación que México les ofreció.

En el lienzo titulado Monsieur Teste, s/f, Wolfgang Paalen rinde homenaje a un compendio poético del mismo título publicado en 1896 por el literato francés Paul Valéry en el que pretendía abrir cauce al flujo dinámico de ideas sin las trabas de la moral. La pintura está constituida por un rostro deslavado de impresionante fuerza que, con mucho dramatismo, refleja la mirada triste del personaje en cuestión. Igualmente en la obra titulada Florero, 1924, plasma con pinceladas dinámicas y precisas a un objeto común y corriente para referirse a la fugacidad de la vida.

Cuculati I, II y III, s/f son tres estatuillas en bronce de Leonora Carrington que representan personajes femeninos cubiertos completamente con ropajes, encorvados y sumisos, a través de los cuales la artista hace alusión en forma crítica al rol culturalmente asignado a la mujer; ese rol jerárquico y discriminatorio presente incluso en el planteamiento mismo del proyecto moderno.

Otro grupo de obras de la muestra aborda la mezcla de influencias que convergen en el catálogo visual y temático de este grupo de quienes en determinado momento México se les vuelve suyo y sus tradiciones, antes ajenas, se convierten en propias, para que así, ese país, antes extraño, se erija como el lugar al que eventualmente comenzarán a referirse no como su origen, sino como su identidad.

La exposición La danza de los espectros permanecerá abierta al público del viernes 8 de noviembre, 2013 al domingo 23 de marzo, 2014.




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