Un imaginario cargado de simbolismo se apodera del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey con la llegada de la exposición Betsabeé Romero. Lágrimas negras.

Dedicada a la revisión de los últimos diez años del trabajo realizado por la reconocida artista mexicana, esta exposición, proveniente del Museo Amparo de Puebla, reúne instalaciones, fotografías, modelos a escala, videos y documentación de proyectos.

En estas piezas se aprecia la minuciosidad con que Betsabeé Romero (Ciudad de México, 1963) aborda fenómenos sociales como la frontera, a la que considera más mental y espiritual que geográfica y física; y la migración.

Para ello se vale de íconos tales como el automóvil, especialmente el Volkswagen Sedán, la Virgen de Guadalupe, los exvotos y el papel picado, que entreteje hasta dar forma a símbolos urbanos en un juego de

asociaciones que generan el acto artístico en la propia experiencia del espectador de tales objetos.

Además de valerse del automóvil como un todo, Romero también aprovecha sus ventanas, espejos retrovisores y cofres como soporte y protagonista, modificando su sentido y dándoles nuevos significados a objetos que, ante la mirada de otros, han agotado su utilidad.

Recurrente en su obra son las llantas, producto de la industrialización, de la producción en masa que, luego de ser desechadas cobran nueva vida en las manos de la artista quien, con la paciencia del artesano, graba grecas y símbolos prehispánicos y religiosos sobre el caucho, una nueva historia que contarle al camino.

En suma, la exposición Betsabeé Romero. Lágrimas Negras, nos brinda la oportunidad de contemplar una amplia variedad de objetos inmóviles, pero capaces de llevar a la mente a un sinfín de reflexiones.

DURACIÓN: Del 15 de mayo a septiembre, 2009.
SALA: 1 a la 4 / Planta baja.
NÚMERO DE OBRAS: 91 piezas.
TÉCNICAS: Fotografía, animación, video, óleo, barro, cerámica, e instalación con materiales variados.
CURADURÍA: Julián Zugarzagoitia.
MUSEOGRAFÍA: Edgardo Ganado Kim y Lucía Alonso.


PRESENTACIÓN
Por Julián Zugarzagoitia, curador de la muestra.

Betsabeé Romero es una figura clave en el horizonte del arte contemporáneo tanto mexicano como internacional. De ahí la importancia de esta muestra, dedicada a examinar y reflexionar sobre la obra que ha desarrollado durante la última década.

Se trata de una exposición que se divide en varios apartados temáticos y que refleja el interés de la artista por preocupaciones como son la identidad, la migración humana, el medio ambiente, la historia y sus constantes referencias a la cultura y el arte mexicanos.

En cierto sentido, la muestra permite establecer un marco de referencia para situar obras tan emblemáticas como su Ayate Car, del año de 1997, en el que transformó un vehículo Ford, modelo Victoria 1955, recubriéndolo de tela de ayate y que, además de pintarla al óleo con motivos iconográficos marianos del siglo XIX, saturó su interior con 10 mil rosas secas. Esta obra, basada en imágenes y técnicas artesanales mexicanas, fue presentada en InSite 97, en la ciudad de Tijuana. Se colocó en la frontera entre México y los Estados Unidos y expresa las líneas de exploración seguidas por esta artista: los contextos culturales; la naturaleza efímera del hecho artístico; el arte como una intervención urbana deliberada, con la participación de la comunidad, al igual que su preocupación por documentar sus propios procesos de producción artística. La errancia de esta pieza por distintas partes del mundo, nos permite apreciar nuevas y distintas lecturas sobre ella.

Para Betsabeé Romero, el uso del automóvil en su obra “parte de una reflexión acerca de las contradicciones de la sociedad de consumo en países como el mío, y, en especial, el automóvil, que es un objeto típico de la producción en serie, de la industrialización, la alta tecnología, las corporaciones globalizadoras y fuertemente vinculado al american way of life, ha sido muy claro en la elaboración de un discurso acorde del ‘otro lado del carro’. El carro que no se mueve ni nos mueve del nivel socioeconómico, el auto como refugio, como segunda casa, como extensión del cuerpo, como espacio de iniciación de la sexualidad, espacio de fragilidad, el lugar del accidente y del secuestro, el lugar de la intimidad”.

La exposición incluye también obras como Piel de Azúcar (2004), presentada en la Trienal de Puerto Rico, elaborada con llantas esgrafiadas con iconografías taínas y azúcar, así como otras obras más recientes como la instalación El Misterio de los Capiteles (2008), hecha con la técnica de papel picado y el video La Vuelta al Zócalo en 80 segundos (2008), filmado en el interior de un auto Volkswagen y a través de sus vidrios esmerilados con decoraciones inspiradas en la iconografía del manto con que está ataviada la figura de la Virgen de Guadalupe y cuya representación pictórica atesora la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México.

Las llantas o neumáticos son componentes de automóviles que han sido intervenidos con frecuencia por Betsabeé Romero, pues, como lo señaló en una ocasión: “cuando dejan de ser útiles, son un deshecho indeseable, cuando no tienen dibujo y todo se ha borrado es cuando me interesa dibujar y grabar en ellas la memoria arquitectónica y cultural que han dejado en el camino. Son también el prototipo de la velocidad y la potencia y en mi trabajo, por el contrario, son símbolo arqueológico de la memoria. En lugar de buscar la velocidad, se crean lenta y artesanalmente, con las manos. En lugar de sus dibujos, que nadie interpreta y que sólo pisan, dejan atrás y accidentan, esta nueva forma busca recordar lo atropellado, lo que se dejó atrás sin atención”.

Su reflexión crítica sobre las implicaciones del objeto denominado llanta o neumático, es de largo alcance. Es la dialéctica de la hierofanta, en la que un objeto sigue siendo el mismo y, sin embargo, es otro. En la campiña francesa, bajo el título de Au Bord du Paysage (2005), intervino 3 llantas de tractor con diferentes tipos de paisajes; el año pasado, en la feria internacional de ARCO, materializó el proyecto Mezquita Urbana, compuesto por 15 medias llantas de microbuses, gravadas con incrustaciones de hoja de oro.

Durante el presente año, concluyó piezas como Trayectos Encontrados, Cuadrícula en Cautiverio, Espiral sin Fin y Al Otro Lado de la Velocidad, en las que enfatiza cómo es posible re-crear un objeto utilitario, consumido por su uso indiferente e indiscriminado, en una pieza que la creación redime mediante su actualización estética y conceptual.

La obra de Betsabeé Romero ha trascendido las fronteras mexicanas: ha realizado más de 30 exposiciones individuales a nivel internacional en espacios museográficos de los Estados Unidos, España, Francia, Brasil, India, Egipto y Australia. Sus intervenciones urbanas se han verificado en contextos previamente estudiados por ella y que han demandado la incorporación de técnicas, lenguajes e iconografías locales para perfeccionar su expresión, tal como ocurrió con su proyecto Con Piel de Ciudad, llevado a cabo durante una residencia en Bangalore, India, en el año de 2003, donde modificó 3 taxis motocicletas que circulan en esa comunidad, o como ocurrió también en la Bienal de La Habana de ese mismo año, en que presentó Ciudades que se Van, un carro con llantas grabadas con motivos iconográficos de la arquitectura tradicional de la llamada Habana vieja.

Con esta muestra es posible evidenciar y poner en valor la peculiar sensibilidad de Betsabeé Romero y comprender cómo un objeto cotidiano es transformado en un hecho extraordinario, con lo cual se abren diálogos inesperados entre la tradición artesanal, la herencia decorativa y el arte contemporáneo de dentro y fuera del país.,


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