Organizada por el Museo Tamayo y bajo la curaduría de Julieta González, la exposición El mañana ya estuvo aquí intenta dar cuenta del interés historiográfico del arte contemporáneo y se concentra, en lo particular, en la mirada retrospectiva de algunos artistas hacia las visiones pasadas sobre el futuro.

Teniendo como escenario la Guerra Fría, la carrera espacial, el fantasma de la Tercera Guerra Mundial, y un acelerado desarrollo tecnológico, el imaginario de la sociedad de los años sesenta predijo futuros potenciales para la humanidad de finales del siglo XX: la aniquilación nuclear, la colonización del espacio, las ciudades futuristas y los viajes en el tiempo, entre otros. El título de la exposición hace referencia, justamente, a la posibilidad de viajar a otras épocas y al recurso de la paradoja de la predestinación, característico de los relatos de ciencia ficción.

El mañana ya estuvo aquí está divida en cinco partes que incluyen obras de la colección del Museo Tamayo realizadas en los años cincuenta, sesenta y principios de los setenta que presentan distintas versiones de lo moderno. Estas piezas entablan un diálogo con trabajos actuales que reflejan el creciente interés del arte por la historia, y centran su atención en la percepción del futuro que se tenía en aquellos años. Las obras transmiten, en ocasiones, un sentido nostálgico de pérdida al enfrentarse al potencial no realizado de las visiones futuristas del siglo XX.

La primera sección, Arqueólogos del futuro: Profetas, mensajes y el trabajo de reconstrucción, ofrece un preámbulo a la exhibición. Las piezas abordan la reconstrucción, indagación y reflexión sobre la historia. Por ejemplo, el trabajo de Carol Bove y Simon Starling despliega distintos procesos de reconstrucción histórica en sus trabajos; los dibujos de Fernando Bryce apuntan a la continua reflexión sobre la historia que tiene lugar en esta exposición y las obras de Kenneth Armitage y Mathias Goeritz aluden respectivamente al acto de predicción y su comunicación a través de mensajes.

La muestra continúa con Memorias del futuro con la obra de Gerard Byrne 1984 and Beyond, 2007 que aborda la idea de visiones del futuro que pertenecen ahora al pasado. Esta instalación está conformada por tres videos y un grupo de fotografías en blanco y negro en donde Byrne reescenifica una conversación que tuvo lugar en las páginas de la revista Playboy, en el verano de 1963, titulada igual que la pieza.

En la sección Ansiedades de la Guerra Fría: Del Splitnik al Sputnik, las obras de Barbara Hepworth, Henry Moore, Roberto Matta y Adolph Gottlieb transmiten la ansiedad ante el prospecto de la aniquilación atómica, así como visiones opresivas de la humanidad dominada por las máquinas. Por su parte, el trabajo de Simon Starling revisa temas y aproximaciones estéticas similares, haciendo una reflexión sobre la idea del monumento y su función conmemorativa, y las instalaciones de Johan Grimonprez y Julieta Aranda añaden otra dimensión al tema de la Guerra Fría.

La última frontera: El espacio es el lugar hace presente a la estética de la era espacial de los años sesenta a través de una selección de obras de arte op y cinético-luminoso de la colección del Museo Tamayo realizadas por Victor Vasarely, Yaacov Agam y Kasuya Sakai, entre otros.

La exposición cierra con la sección Esto fue el mañana. Valor de ruina y obsolescencia: ¿acaso están condenadas las ciudades planificadas a terminar en el cementerio de las utopías fallidas? la cual aborda las empresas utópicas y futuristas de la arquitectura y el urbanismo modernos a través de la obra de Dorit Margreiter, The Otolith Group, Rita McBride y Pedro Reyes, por mencionar algunos.

La exposición El mañana ya estuvo aquí permanecerá abierta al público del viernes 24 de mayo al domingo 22 de septiembre, 2013.


© MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE MONTERREY, 2018 | Zuazua y Jardón S/N, Centro. Monterrey, N.L. México, 64000 | T. +52 (81) 8262.4500

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