El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey presenta la exposición ¿Neomexicanismos? Ficciones identitarias en el México de los ochenta, una revisión de la plástica producida a finales del siglo XX caracterizada por adaptar elementos de la iconografía mexicana. La estética figurativa del neomexicanismo hacía énfasis en “lo nacional-mexicano” y evidenciaba una cultura oficial caduca y anacrónica.

Organizada por el Museo de Arte Moderno (MAM), su curadora Josefa Ortega prefiere hablar de neomexicanismos en plural, ya que "dicho movimiento plástico se impuso como una eclosión dispersa —en los marcos de un postmodernismo neoexpresionista—, aunque nunca se estructuró como movimiento. Más bien presentó coincidencias investigativas, incluso desde posturas estéticas disímiles y algunas veces encontradas".

¿Neomexicanismos? Ficciones identitarias en el México de los ochenta reúne alrededor de 150 obras de 66 artistas, 55 de ellos vigentes en su quehacer artístico y 11 fallecidos. Los trabajos son presentados en cinco ejes temáticos que llevan al espectador a profundizar en las diversas fuentes de inspiración y los discursos generados en torno a ellas.

La exposición abre con la pieza de Julio Galán, Sin título, 2001 —un autorretrato que lo muestra vestido de charro— y con Amistad, 1974, de Enrique Guzmán —que representa dos manos entrelazadas—, para adentrarse a la sección ‘Gestorías de pertenencia: Fuentes y antecedentes’ en la que se encuentran diversos objetos de consumo popular en México del siglo pasado, algunas propuestas del arte chicano de los setenta, así como ejemplos del arte oaxaqueño, entre los que destaca Tortugas, 1994, de Francisco Toledo.

El arraigado culto a la virgen de Guadalupe y otros elementos iconográficos de la religión católica son apropiados, y a veces desacralizados, por los neomexicanistas; en el apartado ‘Relicarios y guadalupanismo’ encontramos Imagen milagrosa, 1974, de Enrique Guzmán, y Piedad, 1990, de Dulce María Núñez.

Como parte fundamental para la construcción de la identidad mexicana, la noción de “patria” y el concepto de “nación” son revisados en el módulo ‘La Patria reapropiada’, donde se atestigua la reconstrucción tanto de las tradiciones, los acervos indígenas y prehispánicos, como de los símbolos patrios. Ejemplo de lo anterior son las piezas Inflación, 1983, de Lourdes Almeida, y El nopal, 1991, de Rodrigo Pimentel.

La imagen de la artista Frida Kahlo y sus obras como referencia para los neomexicanistas es mostrada en ‘Frida y yo’, como en los trabajos Con todo respeto, 1983, Nahum B. Zenil y Me quiero morir, 1985, de Julio Galán.

Por último, ‘El cuerpo: Sus sexos y sus géneros’ expone cómo los artistas de los ochenta convirtieron el cuerpo en el principal portador simbólico de lo que entendemos por “identidad”, tanto individual como grupal. En este módulo encontramos obras como Preparándose para el ataque, 1986, de Javier de la Garza; Pensando en ti, 1992, de Julio Galán, y Hombre reclinado, 1992, de Javier Marín.

La exposición permanecerá abierta del viernes 3 de febrero al domingo 20 de mayo, 2012.


© MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE MONTERREY, 2018 | Zuazua y Jardón S/N, Centro. Monterrey, N.L. México, 64000 | T. +52 (81) 8262.4500

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