Esta muestra significa el encuentro del público mexicano con la obra del artista veracruzano cuyo trabajo multifacético, reconocido internacionalmente, forma parte de las colecciones del Museo de Arte Contemporáneo de Los Angeles, el Museo de Arte de Filadelfia, el Museo de Arte Moderno de San Francisco, el Whitney Museum of American Art, el Walker Art Center y el Museo Guggenheim, así como del Centro Gallego de Arte Contemporáneo y de coleccionistas particulares. La exposición, integrada por escultura, fotografía, video, dibujo, arte-objeto e instalación abarca 10 años de producción artística, de 1990 al 2000, con obras creadas en Alemania, Holanda, Corea, Inglaterra, Francia, Estados Unidos de América y México. Organizada por The Museum of Contemporary Art, Los Angeles y curada por Alma Ruiz.

La exposición se presenta en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey donde se exhibirá de febrero a mayo del 2001.


Orozco capta imágenes, interviene sitios, relaciona objetos y trabaja con diversos materiales que propician situaciones capaces de dialogar poéticamente con la cotidianeidad y las diversas circunstancias que ésta genera. Tal reciclaje del entorno pretende regenerar el potencial estético de aquello que acontece bajo la inercia de la vida diaria y su inherente temporalidad.

Esta exposición ha sido posible en parte por The Sydney Irmas Exhibition Endowment, Audrey M. Irmas, The Brotman Foundation of California, Lannan Foundation, the Pasadena Art Alliance, US-Mexico Fund for Culture, The Katherine S. Marmor Endowment for Emerging Artists, y Linda y Jerry Janger

DURACIÓN: De febrero a mayo, 2001.

PRESENTACIÓN
Textos extraídos del catálogo de la exposición Gabriel Orozco. ©2000 The Museum of Contemporary Art, Los Angeles.

"Yo no soy un nómada, quizá un inmigrado, pero privilegiado. Nómada es un término demasiado seductor para describirme".
Gabriel Orozco

"La obra de Orozco está poblada de objetos cotidianos -un basurero, una grieta en la banqueta, un charco, un semáforo, una colección de desechos- factibles de ser encontrados en cualquier ciudad del mundo. En sus recorridos a pie, el artista captura imágenes que posteriormente transforma en una escultura, una instalación, una fotografía o un dibujo. Su interés por lo cotidiano queda de manifiesto en los materiales empleados para producir muchas de sus esculturas".
Alma Ruiz. Curadora asistente en The Museum of Contemporary Art, Los Angeles.

"Gabriel Orozco incesantemente turba nuestras nociones de lo que es el arte. No contento con trabajar en un medio o incluso en un lugar, Orozco considera y cuestiona por igual los métodos, las técnicas, los emplazamientos, y los materiales con los que trabaja. El suyo es un proceso de asociaciones inesperadas y relaciones conceptuales -en el mundo de Orozco, una caja de zapatos puede politizar el espacio en el que se despliega".
Jeremy Strick. Director de The Museum of Contemporary Art, Los Angeles.

"Veía emanar un silencio de los propios objetos, un silencio que indicaba conciencia. La espesa y grasienta plastilina gris de la Piedra que cede, una esfera muy imperfecta, un material que usan los niños, que expresaba el peso real del artista, no pudo mantener claridad de superficie. Esta era una piedra hecha para rodarse en la calle, recibiendo el polvo y la basura dentro de sí, como una capa exterior de roña fluctuante, una huella impersonal, una esfera de densa nulidad, un espacio sin sentido. La piedra transmitía el sello exterior de un mundo cambiante, la patada del espectador, la patada de un perro. No le daba importancia a la imagen. Orozco habla de ello de distintas maneras. Me dijo que era como la piedra en la naturaleza sobre la cual se posan los animales[...] Mostró su trabajo en campos que acumulaban más ejemplos, puntos dispersos, estrías abiertas. En el otoño de 1994, tuvo su primera exposición individual en la Galería Marian Goodman de Nueva York. Atacó el molesto problema del centro estadounidense. Instaló cuatro tapas de yogurt en la sala norte. Al mirar con detenimiento, se veían, transparentes, con orilla azul, cuatro círculos vacantes de basura, plásticos vacíos. El recipiente que anteriormente tapaban ya no existía. El yogurt había sido comido. Tenían sellos y etiquetas indicando el precio, noventa y nueve centavos, y una fecha de caducidad, tres en septiembre, una en mayo, porque en la primavera Orozco había ensayado la idea de las tapas en su cocina. La galería requería cuatro, como cuatro puntos cardinales, excepto que desde cualquier punto, el espectador sólo podría ver tres. La cuarta tapa tendría que permanecer en la mente. Pero, ¿se dirigía esto a la mente? Cada tapa estaba instalada a la altura de la boca. Como si pudiera existir una memoria del gusto. Mucho más tarde me dijo que se interesaba en la oralidad del punto de fuga. ¿Qué se puede ver ahora desde Nueva York?"
Molly Nesbit. Historiadora de arte.

"Algo sucedió. Algo ha cambiado y no volverá a ser igual. Para el testigo ocular, los hechos son irrebatibles. A lo primero le sucede lo segundo, y a la causa la consecuencia. Pero a lo segundo, ¿le seguirá siempre lo tercero? ¿O, podría ser que la línea se empiece a desdoblar en múltiplos hacia adelante, atrás y hacia los lados?".
Gabriel Kuri. Artista, integrante del Taller General.

"De cierta manera, mi sueño es hacer un día una obra que sea tan fantástica y tan perfecta como un árbol".
Gabriel Orozco.


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