Por lo prolífico de su producción, su obra se encuentra dispersa en numerosas colecciones institucionales y privadas de Europa , Norte y Sudamérica, sin haber sido exhibida hasta ahora con la amplitud y profundidad que ameritan su complejidad y riqueza.

El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, MARCO, ha juzgado oportuno este momento paro organizar y presentar una exposición retrospectiva que permita al público apreciar en una vasta selección de obras, los mejores logros de este artista.

El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey encomendó al Sr. Miguel Cervantes la curaduría de esta exposición, quien durante varios meses de cercana colaboración con el artista, ha conformado una selección de ciento cuatro óleos sobre tela y treinta y cuatro pasteles sobre papel.

Con motivo de esta exposición, MARCO publicará un catálogo con textos de tres críticos de renombre internacional y reproducciones a color de todas los obras. El catálogo será publicado en español e inglés y estará disponible para las instituciones en que se realice la exposición.

DURACIÓN: De septiembre, 1993 a enero, 1994.


UNA IDEA SONÁMBULA
Por Alfonso Moreno Robles

"Parafrasendo a Juan de Mairena, diría que la pintura de Julio Galán "se lanza buscando su palabra para darnos una idea": lo suyo, personal e irrepetible. Esta idea sonámbulo, hecho/deshecho de símbolos fragmentados o vacíos, que a la sola voz de nuestra conciencia alienada y alienante se convertiría, como la salamandra legendaria, en cenizas interpretativas, en doradas envidias o, todavía peor, en confusas elucubraciones -eso sí, muy eruditas- de juglares del arte.

Esta idea innominada, primitiva, feral y fuerte como el ser, vencedora del fuego calcinante de la discriminación tribal y provinciana, rozó la mente de un chiquillo que, no sabiendo cómo hacerla valer, a falta de palabras la hacía sonreír en trazos, la hacía bailar en colores, matices y fantasías que daban a su vida poderío, belleza, drama y comedia, los mismos que a su vez eran censurados en aquel pequeño ambiente de aristocracia norteña, "tan municipal", dejándolo otra vez, en el mayor abandono interior, con su resentimiento incomprendido y con su larga tristeza de minero abolengo: trabajador, sufrido y tenaz, arriesgado explorador de esas vetas subterráneas de nuestro obscuro mundo preobjetal que, al borde amenazante del no ser o de la negra locura, logra rescatar pedazos de ese permanente anhelo existencial por un reencuentro omnipotente entre el yo y el no yo.



No han pasado quince años desde que en la obra de la más joven generación de pintores en México empezaran a surgir signos de cambio. Hoy es un hecho reconocido por lo más lúcido crítico en México y del extranjero, que esos signos cambiantes están cristalizando en una plena realización del lenguaje pictórico, lenguaje que bajo el vital signo de la pluralidad, se confronta y enriquece hoy en la variedad de sus logros y propuestas individuales.

Durante los últimos diez años, Julio Galán ha sido insignia protagonista de esta generación, y su obra ha encontrado el interés de un público cada vez más amplio y diverso internacionalmente, como fácilmente lo demuestra su curriculum, con exposiciones en Nuevo York, Los Angeles, Amsterdam, Rottendam, París, Roma, Sevilla, etc., así como su cada vez más frecuente participación en exposiciones colectivas de importancia, organizadas por instituciones culturales de Europa y Estados Unidos. El interés que ha despertado la obra de Julio Galán es ya la de un sólido reconocimiento crítico internacional y de un atento seguimiento de parte del público más lúcido.


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