Las obras de Tomás Sanchez son para verse y meditarse por largo rato pues plasma, entre muchas otras imágenes, un bosque que no existe, y mezcla temas actuales con antiguos, como el basurero en el que sobresalen los crucifijos. Su dominio de la técnica se refleja en las obras, donde el agua de una cascada parece casi salirse para salpicar al espectador, al igual que los desechos orgánicos e inorgánicos que se apilan sin cesar hasta casi salirse del lienzo. Paraísos perdidos o encontrados, el espectador tiene mucho por descubrir en la obra de este cubano. Texto: Jorge Contreras

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