Romualdo García retrató a Guanajuato tal y como era, de overol recién planchado o de pantalón arrugado, de sombrero Tardán y de tacones, de rebozo y de cananas cruzadas. Las fotografías de Romualdo no son brutalmente directas; para eso están los telones de fondo pintados a mano que tamizan la realidad, las balaustradas misteriosas, las escaleras al infinito, los arcos de triunfo, las columnas dóricas y los macetones de helechos. Un telón de fondo siempre da una sensación de irrealidad y suaviza los contornos. Tomados en su lugar de trabajo o en su casa, el albañil y el aguador mostrarían la realidad de su desamparo. Texto: Elena Poniatowska

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