Su arte está moldeado por un lenguaje capaz de meditar y explorar una variedad de fuentes: Paul Klee, Kandinsky, el arte egipcio, el arte greco-romano, el arte paleocristiano y romanesco.

Después de todo, esto es simplemente el reflejo de una variada cultura de su región natal: Paduli (cerca de Benavento), Italia, donde nació el 28 de diciembre de 1948.

"El arte", dice Paladino, es como un castillo con muchos cuartos sin explorar llenos de pinturas, esculturas, mosaicos y frescos que uno va descubriendo poco a poco con el paso del tiempo.

"La ruta que toma el arte conceptual a través de este castillo está bien definida, pero corre paralela. Yo puedo elegir una o la otra.

"...En mis obras puedo identificar vínculos con Matisse y con Malevich al mismo tiempo. Como el acróbata en la cuerda floja, el artista se mueve en varias direcciones al mismo tiempo, no porque tenga determinada habilidad, sino porque no sabe cuál elegir"

En la exposición "Aperto 80", como parte de la Bienal de Venecia, el crítico de arte Achille Bonito Oliva, anunció la corriente "transvanguardista" que incluía a Sandro Chía, Frencesco Clemente, Enzo Cucchi y al propio Paladino.

El, quien llamó la atención del público a finales de los setentas, ha explorado la pintura, la escultura y el grabado, reflejando en su trabajo su fascinación por lo ritual, tanto caótico como pagano.

Norman Rosenthal, crítico de arte ensayista en el catálogo de Paladino, señala que el artista primero se descubrió a sí mismo como dibujante, luego como pintor, y después, en 1982, como escultor.

"...Nacido en el sur de Italia, cerca de la ciudad de Benevento, a orillas de Campania donde aún vive y trabaja con diferentes aunque análogas perspectivas históricas.

"El es el hijo perfecto del Mediterráneo", agrega Rosenthal, "que vive en una zona arrasada en varias ocasiones por los egipcios, fenicios, etruscos, romanos, primeros cristianos, normandos, que han dejado rastros arqueológicos que todavía hoy verdaderamente perfuman el paisaje".

Emily Braun, asesora curatorial de la muestra presentada en MARCO, expresa que el arte de Paladino es un "Día de Muertos" continúo: La presencia del respeto cíclico y ritualístico de las almas ancestrales.

"Proviene de una cultura donde la presencia de la muerte es ubicua: en la cantidad visible de personas mayores, las ropas negras de las viudas, los ritos católicos de entierros y memoriales, indicadores de tumbas a la orilla de caminos, o en los comunes requiems de la mafia".

Agrega que además de la postura filosófica general, lo que ahora se llamaría "posmoderno" Paladino heredó la estrategia del enigma de De Chirico.

"De hecho, sus figuras, quietas y silenciosas descienden de la iconografía de los maniquíes de Chirico, profetas de revelación que no divulgan", indica Braun.


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