La muestra retrospectiva de una artista de la altura de Leonora Carrington representa, sin duda alguna, un evento de trascendental importancia para MARCO.

Una mujer dedicada al arte, en vida es ya figura consagrada y digna de especial estudio, nos obliga a no escatimar esfuerzos para ofrecer al público el fruto de su inspiración.

Desde su nacimiento, la vida de Leonora Carrington ha estado matizada por infinidad de anécdotas, aventuras, encuentros y convivencias con grandes personajes, que sólo alguien dotado de capacidad excepcionalmente genial como ella ha podido no sólo guardar en un rico arcón de recuerdos, sino transformar en obra plástica que trasciende su propia existencia. Causa admiración y asombro tanto alojo crítico más entrenado, como a quien desea dejarse llevar y deleitar por el mundo mágico que ella comparte.

De Francia a Italia, de España a México, de Escocia a Estados Unidos de América, Leonora Carrington viajera incansable, recoge en su memoria y vívida imaginación los elementos -sueños y realidades- que plasma en sus cuadros.

América, Leonora Carrington viajera incansable, recoge en su memoria y vívida imaginación los elementos -sueños y realidades- que plasma en sus cuadros.

Su habilidad de composición, aunada a su excelente técnica, nos presenta obras de gran calidad pictórica con las que no podemos dejar de identificarnos, sea porque las refiramos de nuestra propia vida o porque las evoquemos como parte del misterioso mundo de nuestros sueños más íntimos e intrigantes.

Por fortuna nuestra, Leonora Carrington encontró en México una nueva patria, y hoy podemos presentarla como una artista mexicana.

Exhibiciones de esta magnitud no pueden realizarse sin el esfuerzo y colaboración de muchas personas e instituciones. A todas ellas, el reconocimiento de MARCO. Asimismo, deseo destacar la labor del curador Luis Carlos Emerich, quien ha dedicado el gran talento que lo caracteriza a la cuidadosa y delicada tarea de investigación y selección de obra. Además, un particular reconocimiento a María Teresa y Ana María Pecanins por su profesionalismo, manifiesto en la museografía de esta muestra.

Por último, y en forma muy especial, deseo dejar testimonio de la generosidad e invaluable apoyo que en todo momento recibimos de la propia artista, a quien MARCO agradece profundamente y le da la más entusiasta bienvenida.

Fernando Treviño Lozano, Director General de MARCO.

DURACIÓN: Del 9 septiembre, 1994 a enero, 1995.
SALAS: 1 a la 4 / Planta baja.
NÚMERO DE OBRAS: 77.
CURADURÍA: Luis Carlos Emerich.
MUSEOGRAFÍA: Ana María y Teresa Pecanins.
CATÁLOGO: Incluye ensayos de Luis Carlos Emerich y Lourdes Andrade.


LEONORA CARRINGTON: UNA RETROSPECTIVA
Por Luis Carlos Emerich

Una exposición retrospectiva de la obra pictórica de Leonora Carrington, es la que MARCO inaugura el 9 de septiembre, y estará abierta hasta finales de noviembre de1994.

Esta retrospectiva se ha integrado con obras provenientes de colecciones de Francia, Inglaterra, Esta- dos Unidos, Puerto Rico, Venezuela y, por supuesto, México. Una buena parte de ellas se expone por primera vez en nuestro país, y el resto no ha sido visto de nuevo en los últimos veinte años, salvo en algunas participaciones de Carrington en exposiciones temáticas colectivas.

La exposición retrospectiva en MARCO presentará 77 obras (entre óleos, temples, caseínas y técnicas mixtas sobre tela o madera) que recorren su trayectoria desde 1938 hasta 1991.

Entre las constantes temáticas de la pintura de Carrington, destaca su profunda fascinación por la mitología celta, la cual es estimulada desde su infancia por los relatos de mitos y leyendas provenientes de ese país encantado (ese bosque mágico, sabio y terrible) que es y era Irlanda, donde nacieron tanto su madre como su nana, quienes la nutrieron de sus fantasías. Dioses, demonios, patriarcas, brujos, gnomos y una zoología fantástica inagotable, serán modelos para descifrar los enigmas primordiales del ser a través de las civilizaciones denominadas primitivas y aplicados con misterio y fino humor a la cotidianeidad contemporánea.

Este interés se prolonga hasta su obra actual. Con la misma avidez, Carrington se adentra en el estudio del esoterismo y de las religiones tibetanas. El pensamiento precientífico y sobrenatural, el gnosticismo egipcio, la alquimia, La Cábala, El libro de los muertos (egipcio), el Bardo Todol (libro tibetano de los muertos), el Tarot, el I Ching, el arte mesopotámico y el arte hindú, inspiran su iconografía, la cual entronca con el lenguaje simbólico del Gótico y del Renacimiento. Asimismo, por los estudios hechos sobre su obra, pare- ce imprescindible citar el "sinsentido" de ese portento de la imaginación fantástica y crítica de Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll, con el que la obra de Carrington tiene puntos en común.

La pintora, escultora, dramaturga, cuentista y novelista, Leonora Carrington, nació en Lancashire, Inglaterra, en 1917. Inicia su carrera artística al integrarse al Movimiento Surrealista parisino en 1936 (aliada de Max Ernst, Paul Éluard, Joan Miró, André Breton y Man Ray, entre muchos otros). Permanecería unida a él hasta su traslado a Nueva York. A su llegada a México en 1943 (casada con el periodista y poeta Renato Leduc), Carrington se une al "contingente surrealista europeo" (Remedios Varo, Benjamín Péret, Wolfgang Paalen, Alice Rahon, José y Katy Horna) asentado en nuestro país desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Exceptuando algunas estancias en Nueva York, Carrington ha residido y trabajado por más de 50 años en México, y desde aquí ha proyectado su obra internacionalmente.


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