Poseedora de un entendimiento diferente a la realidad, Leonora Carrington reconocía el mundo a partir de leyes ocultas que mostraba por medio de su trabajo. Este universo se puede resumir en una sola palabra: Magia. La exposición hace honor a su visión y presenta una exploración renovada de su vida y obra a través de ocho núcleos y un gabinete de fotografías de Lee Miller, Kati Horna y Chiki Weisz.

I. EL SURGIMIENTO DE LA JOVEN ARTISTA: FRANCIA Y NUEVA YORK 1937-1942

Durante el verano de 1937, la veinteañera Leonora Carrington conoce en Londres al pintor surrealista Max Ernst, de 46 años de edad. En esa ciudad, Carrington estudia en la academia de arte del pintor cubista francés Amédée Ozenfant. Nació en una familia acaudalada del norte de Inglaterra. Rebelde por naturaleza, es inteligente y talentosa. Su imaginación se nutre de los cuentos y mitos de Irlanda que le transmiten su madre, su abuela y su nana irlandesas; de la lectura de clásicos ingleses así como de las pinturas que descubre en Italia y Francia

Entre ese verano de 1937 y el estallido de la Segunda Guerra Mundial en la primavera de 1940, Carrington vive con Max Ernst en París en la aldea de Saint-Martin-d’Ardèche, al sur de Francia. Se ha integrado al círculo de amigos surrealistas de Ernst; ya es una pintora y una escritora profesional. La guerra los separa y Carrington se traslada a España, donde sufre un colapso nervioso. Recuperada del tratamiento psiquiátrico al que fue sometida, se encuentra en Madrid con un compañero de los días parisinos, el poeta, escritor y diplomático mexicano Renato Leduc, quien se casa con ella para escapar de Europa. Zarpan rumbo a Nueva York; allí Carrington se reúne con el grupo de artistas exiliados, entre ellos el líder intelectual de los surrealistas, André Breton, así como Max Ernst y Amédée Ozenfant. A finales de 1942, Leduc y Carrington parten a la Ciudad de México, donde ella vivió y trabajó hasta el final de sus días.

II. EL EXILIO EN MÉXICO: AMIGOS Y FAMILIA

En la Ciudad de México, Carrington se incorpora al grupo de artistas exiliados. Carrington entabla estrecha amistad con varias parejas: la pintora española Remedios Varo y el poeta surrealista francés Benjamin Péret, la fotógrafa húngara Kati Horna y el escultor español José Horna, la pintora francesa Alice Rahon y el pintor austriaco Wolfgang Paalen, y otros como el cineasta español Luis Buñuel. En esa tertulia conoce a su futuro esposo y padre de sus dos hijos: el fotógrafo húngaro Imre "Chiki” Weisz.

Pinta sus obras más relevantes durante las décadas de 1940 y 1950 en México. En 1948 presenta su primera exposición individual, en la Pierre Matisse Gallery de Nueva York, organizada por su coleccionista y mentor más importante, el mecenas inglés Edward James. En México está bajo contrato de la Galería de Arte Mexicano, dirigida por Inés Amor.

Carrington además, conoce en Acapulco al coleccionista y filántropo inglés Edward James, en 1945. Él coleccionó un centenar de obras de Carrington; en los ensayos y prólogos que le dedicó, fue quizás su crítico más conciso. Ambos fueron amigos cercanos, hasta que él falleció en 1984.

III. EL MISTERIO DE LA DIOSA BLANCA: MUJERES, HECHICERAS Y DIOSAS

Desde su infancia, Leonora Carrington mostró una actitud de rebeldía ante las normas impuestas por la sociedad, las instituciones y la religión. Su madre le leía la novela The Crock of Gold (El caldero de oro) de James Stephens, que confronta el papel del patriarcado y el de la mujer en la sociedad, implantando en la artista las primeras semillas de su pensamiento feminista.

Años más tarde, en 1949, la lectura de The White Goddess (La diosa blanca) de Robert Graves constituyó para Carrington toda una revelación. Este estudio académico sobre religiones arcaicas previas al patriarcado, explora una espiritualidad centrada en la recuperación de las diosas. Marcó un parteaguas en la carrera de Carrington, quien realizaría pinturas extraordinarias en las que las mujeres adquieren poderes fantásticos y la cocina se convierte en un laboratorio alquímico donde se realizan rituales mágicos.

IV. EL REINO ANIMAL

Los animales reales o mitológicos, híbridos de humano y bestia− constituyen el tema recurrente de mayor consistencia en la obra de Leonora Carrington, durante 70 años. Ella manifestaba profundo respeto por el reino animal y la naturaleza en general. Opinaba que los humanos somos "los peores animales de todos" porque destruimos la naturaleza, a nuestros semejantes y a nosotros mismos, pero al mismo tiempo nos jactamos con arrogancia de ser "reyes en esta tierra”. Al cabo, era una ecologista, mucho antes de que esta palabra se volviese de uso común.

En su obra temprana, Carrington suele identificarse con el caballo, su alter ego; pero también con los gatos y los cuervos. Adoptó convencida la creencia indígena prehispánica de que todos tenemos un nahual: un doble animal. Tenía especial afinidad con el budismo tibetano, dado que "no es una religión, tampoco una ideología, sino una forma de vida respetuosa de todos los seres vivientes”.

V. DEVELAR LO SAGRADO: LAS RELIGIONES DEL MUNDO Y LOS MITOS ANTIGUOS

Las diferentes religiones y las tradiciones místicas que se les asocia, así como los mitos de la Antigüedad, son temas recurrentes en la obra de Carrington. Su formación en escuelas católicas, contra las que se rebeló, deja alguna huella en sus pinturas. En París, la joven se interesó por el estudio de la Cábala y, ya radicada en México, al casarse con Imre "Chiki" Weisz -un judío emigrante de Hungría-, se acercó al judaísmo. Su insaciable curiosidad la llevó a examinar tradiciones diversas: el gnosticismo, la Rosacruz, las doctrinas de místicos como los rusos Gurdjieff y Ouspenski. En muchos de sus lienzos, Carrington transgrede la religión y se sirve de sus creaciones pictóricas y literarias como instrumento para reivindicar a la mujer.

En sus dibujos de la infancia y, llegada la edad madura, en sus pinturas, cuentos y novelas, Leonora Carrington elabora un universo enigmático, poblado por seres fantásticos y criaturas híbridas que protagonizan complejos rituales. Su pasión por la mitología se intensificó al contacto con los surrealistas.

VI. IMAGINACIÓN NARRATIVA: LITERATURA, TEATRO Y CINE.

Las historias que escribió Leonora Carrington son parte importante del conjunto de su obra. En 1938 el editor parisino H. Parisot publicó su cuento La maison de la peur (La casa del miedo), escrito en francés. Max Ernst contribuyó con un prefacio e ilustraciones en collages, lo mismo que ilustró la compilación de cinco cuentos La dame ovale, el año siguiente. Estos relatos son macabros, algo perversos e indiscutiblemente cómicos. Uno de sus libros más autobiográficos, En bas (Memorias de abajo), consiste en una descripción honesta y lúcida de su colapso nervioso, su tratamiento en un hospital psiquiátrico y su recuperación en España en 1941. Publicó la obra maestra humorística The Hearing Trumpet (La trompetilla acústica) en 1970, aunque la escribiera años antes.

En México diseñó la escenografía, los vestuarios y máscaras para Penélope (1957), dirigida por su amigo Alejandro Jodorowsky, y para Judith (1961), entre otras puestas. Formó parte del grupo "Poesía en voz alta" (1956), cofundado por los escritores Octavio Paz y Juan José Arreola, y junto a otros artistas como Juan Soriano realizó la escenografía y el vestuario de sus montajes de teatro experimental. Carrington, además, realizó el diseño de vestuario y las máscaras de su obra, de tono ecológico y feminista, que concibió en 1972: Opus Siniestrus.

Carrington hizo breves apariciones en varias películas: Los olvidados, dirigida por su amigo Luis Buñuel (1950), y En este pueblo no hay ladrones de Alberto Isaac (1964), así como en el segundo episodio del film Los bienamados: titulado Un alma pura, se basó en un guión de Carlos Fuentes y lo rodó Juan Ibáñez (1965). En La mansión de la locura, de Juan López Moctezuma (1971), con su hijo Gabriel Weisz tuvo bajo su responsabilidad la dirección artística de la cinta.

VII. "MUJERES CONCIENCIA": POLÍTICA Y FEMINISMO

Hacia mediados de la década de 1960, surgieron mutaciones en la vida y la obra de Carrington. Este periodo está marcado por su participación activa en movimientos feministas, una clara declaración política en reacción a los eventos de 1968, y frecuentes viajes a Estados Unidos. En Nueva York se vinculó con grupos de mujeres que, a través de un movimiento "ecológico-feminista", rescataban el culto a la diosa y reivindicaban el matriarcado. En México, formó parte de la agrupación feminista "Mujeres Conciencia", para quienes diseñó un cartel en 1972.

El año de 1968 provocó un cambio en la carrera de Carrington. Las protestas estudiantiles, seguidas por la masacre de Tlatelolco el 2 de octubre, inspiraron pinturas de abierto contenido político, así como la decisión de salir del país llevando con ella a sus hijos, estudiantes de la UNAM en aquel momento. Durante las dos décadas posteriores, la artista pasó largas temporadas fuera de México, principalmente en Nueva York y Chicago, donde continuó sus estudios de budismo, regresando a México por breves lapsos para preparar exposiciones.

OPUS SINIESTRUS

Leonora Carrington inició el proyecto para la obra de teatro Opus Siniestrus hacia mediados de la década de 1960. Algunos años más tarde se encontró con Joanne Pottlitzer, entonces directora de Theater of Latin America Inc. (TOLA) en Nueva York, quien le propuso montarla en aquella ciudad. Bajo el subtítulo La historia del último huevo, Carrington quería mostrar que la salvación, o la transformación del planeta, estaba en manos de las mujeres. Ambas convocaron un equipo de talentosas colaboradoras y, con la ayuda de un par de becas, concibieron la música y una serie de máscaras. Sin embargo, no lograron conseguir los fondos suficientes para el montaje. Carrington realizó los diseños de la escenografía, que dejó consignados en un óleo y una acuarela; confeccionó también el vestuario y las máscaras, que se presentan por primera vez en esta exposición, acompañados del guión anotado por la artista.

VIII. MÉXICO, ESPEJO DE LO MARAVILLOSO

Leonora Carrington se abocó a comprender las tradiciones ancestrales que descubrió en México, en las que encontró resonancias con las del mundo celta. Los rituales en torno a los muertos, las metamorfosis chamánicas y la creencia en el poderío de los animales y los seres protectores, desataron su imaginación. Por otra parte, la amistad con Remedios Varo propició una cercana relación con el poeta surrealista Benjamin Péret, pareja de su colega; él se dedicó a compilar la Anthologie des mythes, légendes et contes populaires d’Amérique (Antología de mitos, leyendas y cuentos populares de América), así como a estudiar y traducir al francés el códice del Chilam Balam de Chumayel, textos que ejercieron una influencia considerable en la sensibilidad de Carrington.

RENATO LEDUC

Fue un poeta, escritor y periodista mexicano, dos veces ganador del Premio Nacional de Periodismo. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Leduc se trasladó a la Embajada de México en la neutral Lisboa, Portugal. En una escala en Madrid, se reencontró por azar con Leonora Carrington en un restaurant (la había conocido en casa de Picasso, en París): recién salida del hospital psiquiátrico en Santander donde se le tratara por colapso nervioso, iba rumbo a Lisboa con una chaperona. Estaba desesperada por huir de Europa ocupada por los Nazis y de la persistente dominación de su padre. Leduc ofreció su ayuda. Carrington burló la vigilancia de su chaperona y se reunió con él en la Embajada de México; se mudaron juntos al barrio de Alfama y contrajeron matrimonio en mayo de 1941. Embarcaron hacia Nueva York, donde vivieron hasta que se instalaron en la Ciudad de México, a finales de 1942.

Siempre se le ha calificado como matrimonio de conveniencia una galantería por parte de Leduc para salvarla. Quizás en un principio fue así. Sin embargo, las cartas que ella le envió (presentadas en esta exposición por primera vez) revelan que, al menos para Carrington, se trató de un amor apasionado. Al cabo, se divorciaron en buenos términos y Carrington se casó con Imre "Chiki" Weisz en 1946, en la Ciudad de México. La primera razón por la cual Leonora Carrington se arraigó en nuestro país, desde 1942 hasta su muerte en 2011, fue su matrimonio con Renato Leduc.

IX. FOTOGRAFÍAS

Se presentan en este gabinete una selección de fotografías de su esposo Imre "Chiki" Weisz, y de dos de sus amigas más queridas, Lee Miller y Kati Horna. Carrington conoció a la británico-estadounidense Lee Miller (1907-1977) en el verano de 1937, al enamorarse de Max Ernst. A su vez, Miller estaba empezando una relación con el historiador de arte, escritor y pintor británico Roland Penrose, amigo cercano de Ernst y de Pablo Picasso. Ese verano, los cuatro vacacionaron en Cornualles, al suroeste de Inglaterra, en compañía de diversos compañeros del círculo surrealista parisino. Carrington era íntima de ambos.

Al llegar Carrington a México a finales de 1942 e integrarse al grupo de artistas exiliados de Europa conoció al fotógrafo Imre "Chiki" Weisz (1911-2005). Carrington y Weisz se casaron en la Ciudad de México en 1946, y tuvieron dos hijos, Gabriel y Pablo. Weisz se desempeñó en nuestro país como fotógrafo de prensa, de eventos sociales y de comisiones privadas.

La húngara Kati Horna (1912-2000) escapó de la España franquista y de la invasión nazi de Europa con su pareja, el andaluz José Horna (1912-1963), para instalarse en la Ciudad de México. Su reportaje de la Guerra de España es un hito de la fotografía del siglo XX. Kati y José Horna, un talentoso artista y diseñador, eran ambos muy cercanos a Leonora Carrington, quien aparece una y otra vez en tomas que Kati Horna realizó en privado, lo mismo que para reproducirse en la revista independiente S.NOB, que se publicó en México a principios de los años 1960.

SOBRE LOS CURADORES

STEFAN VAN RAAY
Fue director del Pallant House Gallery en Chichester, WestSussex, Inglaterra. Ha curado numerosas exposiciones de arte moderno en Europa. Fue curador de la muestra Surreal Friends: Leonora Carrington, Remedios Varo and Kati Horna en 2010, Frida Kahlo y Diego Rivera, en 2011, Manuel y Lola Álvarez Bravo, ese mismo año, todas ellas para la Pallant House Gallery. Recientemente fue curador de la muestra, Lee Miller, fotógrafa surrealista, en el Museo de Arte Moderno de México en 2015.

TERE ARCQ
Fue curadora del Museo de Arte Moderno. Posteriormente, como curadora invitada en esta institución realizó las exposiciones Remedios Varo. Cinco Llaves (2018); Alice Rahon. Una surrealista en México (2009), así como In Wonderland: Las aventuras surrealistas de mujeres artistas en México y los Estados Unidos, en colaboración con el Los Angeles County Museum of Art en 2011. Fue co-curadora de Surreal Friends. Su más reciente exposición, Frida Kahlo: conexiones entre mujeres surrealistas en México se presentó en Instituto Tomie Ohtake in Sao Paulo, Brasil en 2016.

© MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE MONTERREY, 2016 | Zuazua y Jardón S/N, Centro. Monterrey, N.L. Mexico, 64000 | Ph. +52 (81) 8262.4500

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