Yishai Jusidman aprovecha la dualidad abstracción-figuración de la pintura para afrontar la dificultad de la representación del Holocausto en un ejercicio de contrapuntos. El artista nos sumerge en el recorrido por obras como Haus der Kunst (Casa del Arte), 2012, la galería de arte de enaltecimiento del régimen y propaganda nazi en la que el propio Adolf Hitler participó seleccionando y comprando varios cientos de objetos cada año. En la obra de Jusidman se muestra un espacio vacío, carente de obras de arte. En Treblinka (2012) se aprecia un montículo de cenizas de ese campo, el cual fue el más grande y más letal de los campos del Aktion Reinhard destinados a llevar a cabo la solución final adoptada por los nazis en 1942. Alrededor de 800 mil personas fueron asesinadas ahí, la mayoría por asfixia con monóxido de carbono.

Otras pinturas sobre las cámaras de gas y los paisajes de los campos, se alternan y confrontan con la abstracción en monocromos y manchas de pintura. Estas últimas son resultado de la disolución del pigmento en el trapo durante el proceso de trabajo del artista, produciendo texturas y residuos del mismo tinte que crean relaciones sugerentes adicionales. De esta manera, el color, protagonista de la serie, pasa por todas las fases de su materialidad en el lienzo.

Azul de Prusia sorprende por la ausencia de toda presencia humana más allá de sus rastros en los edificios y sus ruinas. Por ejemplo, en el caso de las cuatro fotografías realizadas clandestinamente en Aushwitz para demostrar la existencia de las cámaras de gas, Jusidman aborda la única donde no aparecen personas, la más abstracta, para su pintura Birkenau (2012).

La inclusión de personas en las representaciones del Holocausto, normalmente mediante el testigo o superviviente, genera en el espectador una empatía que le hace consciente del sufrimiento y la barbarie. En contraste, en la serie de Jusidman no hallamos a la persona, sino únicamente al espacio vacío. Y el único testimonio que permite el artista es el del propio espectador, ahora convertido en el protagonista que confronta esos espacios.

Yishai Jusidman nos emplaza a un diálogo entre la distancia y el testimonio, a un ejercicio donde tanto la ausencia como la presencia comparten el lugar de la memoria.

© MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE MONTERREY, 2016 | Zuazua y Jardón S/N, Centro. Monterrey, N.L. Mexico, 64000 | Ph. +52 (81) 8262.4500

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