Wolfgang Paalen (Austria, 1905 – México, 1959)

Nacido en Austria en 1905 y radicado en México desde 1939. Recorrió los lenguajes del postimpresionismo y el expresionismo y, a partir de 1935, transitó por el surrealismo. En los últimos años de su carrera se concentró en una propuesta propia, independiente de cualquier corriente dominante y limitante.

En 1942, rompió categóricamente relaciones con el movimiento surrealista y se adentró en el mundo cultural mexicano. Su obra, escritos y capacidad para estimular a otros artistas con sus ideas fueron un poderoso factor para liberar a nuestro arte del monopolio nacionalista.

Se desconoce cómo y cuándo surgió la amistad entre el artista, poeta y escritor de origen austriaco y Alvar Carrillo Gil, aunque cabe suponer que fue por medio de la conocida galerista Inés Amor, ya que era amiga cercana de ambos. Con Carrillo Gil, Paalen creó lazos afectivos, pues compartían aficiones comunes como el coleccionismo de piezas prehispánicas y la admiración por los paisajes yucatecos.

Del trabajo pictórico de Paalen, perteneciente al último periodo (1958-1959), cinco cuadros pasaron a formar parte de la colección permanente del Museo de Arte Carrillo Gil, aunque adquirió al menos nueve lienzos. Todos los óleos de Paalen propiedad del coleccionista fueron creados dentro de lo que Octavio Paz denominó “tempestad florida”.

Kishio Murata (Japón, 1910 – México, 1992)

Llegó a México en 1956 por invitación del doctor Alvar Carrillo Gil, quien tiempo atrás, con motivo de una exposición en Japón, descubrió su prodigio colorista y fue uno de los primeros artistas abstractos que engrosó su colección.

“Quisiera hacer unas consideraciones sobre la maestría que Murata ha logrado en el manejo del color en general y en particular del verde; yo no había visto antes a otro artista antiguo o moderno que dominara el verde como este pintor. Es algo inconcebible el juego mágico de los verdes en esta pintura. Murata, un artista contemplativo y soñador, poeta esencialmente, ha debido pasarse las horas viendo cómo nacen y se desarrollan las hojas en las plantas de su jardín de Musashino, en los aledaños de Tokio. Él tiene la obsesión de los verdes, es creíble que en su pintura este color desempeñe un papel moderador de su inspiración; lo cierto es que lo emplea con una sabiduría y destreza nunca antes conocidas para mí en otro artista. Murata es un colorista extraordinario, elegante; sobre todo elegante y suntuoso; él sabe dar a los colores de sus cuadros toda la opulencia que es posible obtener de ellos; al mismo tiempo, sabe contener esta opulencia con los colores de contraste, pero no sólo en superficie, sino en profundidad; su pintura es densa, enriquecida de transparencias insospechadas, cambiante y siempre seductora”. - Alvar Carrillo Gil.

Mathias Goeritz (Polonia, 1915 – México, 1990)

Goeritz arribó a México en 1954, después de amplias residencias en España y Marruecos. Bien conocido en el ámbito nacional por sus exploraciones ligadas con la arquitectura emocional, fue un artista al que Carrillo Gil recurrió esporádicamente. De su colección únicamente hizo parte esta serie de grabados inspirados en las pictografías de las cuevas de Altamira en España, en donde el artista reconoció la vinculación del trabajo de los artífices prehistóricos con el que él y muchos contemporáneos realizaban, intentando plasmar la riqueza y complejidad de su entorno. No existen fuentes que daten el momento del encuentro entre el coleccionista y el artista, pero se atribuye esta compra a la negociación con la coleccionista Inés Amor. Las obras aquí dispuestas actualmente hacen parte de la colección particular de la familia Carrillo Gil.

Gunther Gerzso (México, 1915 –2000)

Gunther Gerzso, de padre húngaro y madre alemana, transitó dentro de los lenguajes del surrealismo, pero también fue influido por la imponente referencia de la Escuela Mexicana de Pintura. Sin haber recibido una educación formal en la Academia, el contacto con el arte europeo fue constante, pues su familia se dedicaba al comercio de arte renacentista del norte de Europa.

Simultáneamente a su trabajo pictórico, desarrolló una profusa carrera cinematográfica en el campo del diseño de escenografías. A partir de 1946, por medio de sus viajes a lo largo y ancho de la República Mexicana a cuenta de su labor en el cine, encontró especial inspiración en los rasgos arquitectónicos de las ciudades y monumentos Mayas, donde preponderan la aglomeración de figuras geométricas en concordancia con las mismas grecas prehispánicas, una experimentación cercana al análisis que realizó posteriormente el artista con las construcciones de las ciudadelas griegas. Alvar Carrillo Gil adquirió las obras de Gunther Gerzso a través de las galerías Arte Mexicano y Antonio Sosa. La selección representa un ejemplo del trabajo maduro y refinado del artista, así como las afinidades estéticas particulares entre los intereses del coleccionista como pintor y la producción de Gerzso.

Luis Nishizawa (México, 1918–2014)

Inició sus estudios en la escuela Nacional de Artes Plásticas en 1942. Incursionó en el paisaje y la naturaleza muerta como ejes temáticos, ligando su producción a la ya establecida Escuela Mexicana de Pintura. Con el tiempo transitó hacia otras formas de expresión plástica, se liberó en el trazo y dotó de dinamismo a sus composiciones, cercanas a la experiencia de aprendizaje del grabado japonés, técnica que aprendió con maestría en este país oriental.

En lo pictórico, la mancha es su recurso más empleado e identificable. De manera menos frecuente, incursionó en el muralismo, donde su propuesta primordial fue la experimentación matérica. El Dr. Alvar Carrillo Gil se interesó por un periodo muy definido del artista, dedicado al estudio de las nubes y las piedras que Nishizawa expuso en el Salón de la Plástica Mexicana del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1963.


© MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE MONTERREY, 2018 | Zuazua y Jardón S/N, Centro. Monterrey, N.L. México, 64000 | T. +52 (81) 8262.4500

Síguenos en