Son numerosas las referencias a grandes obras de arte de todos los tiempos que hace Vik Muniz en su producción artística, como lo comprobamos en la muestra que se presenta actualmente en MARCO, en esta última parte comentaremos algunas que es casi imprescindible mencionar por su trascendencia.

Una obra por demás original y atractiva, trabajada como un rompecabezas, es Guernica after Picasso, 2009, de la serie Gordian Puzzle, es una copia de la obra homónima del artista español Pablo Ruiz Picasso (1881-1973), tal vez la más conocida en todo el mundo, considerada el más potente símbolo antibélico del Siglo XX. Guernica, el mural en óleo sobre lienzo de Picasso (7.7 x 3.5 metros) se encuentra actualmente en el Museo Reina Sofía de Madrid, fue una respuesta inmediata del artista al bombardeo de la aviación alemana sobre ese poblado del País Vasco, el 26 de abril de 1937, como apoyo de Hitler a Francisco Franco. Se ha especulado que fue también un ensayo de prueba del alcance destructor de las bombas utilizadas. Picasso había sido comisionado por la República Española para crear una obra sobre la tecnología moderna para el Pabellón Español de la Feria Mundial de París de ese mismo año; al conocer en París, su lugar de residencia, las noticias sobre los desastres y mortandad que dejó esa agresión, abandonó ese proyecto e inició su mural en el mes de mayo del mismo año, el cual terminó en menos de un mes a tiempo para ser exhibido en la Feria en donde llegó a ser la más visitada. Se presentó con cortos documentales y fotografías que mostraban la crueldad y saña del fascismo en contra de la población civil en la Guerra Civil y se convirtió en un poderoso recurso propagandístico, que al término de la Feria viajó durante 19 años a varios países reuniendo fondos para los refugiados españoles, después permaneció en el MoMa de Nueva York, regresando a España hasta 1981, siguiendo los deseos de Picasso de que regresara hasta que se reinstaurara la democracia y las libertades.

La obra con personajes que señalan el sufrimiento de la población civil durante el conflicto bélico, aumenta su intensidad y dramatismo por su ejecución en gris, blanco y, predominando, el negro, lo cual se ha considerado una influencia de Goya; a primera vista es caótica, como era la situación inestable de Europa en ese momento, sin embargo Picasso realizó la composición en tres grupos de figuras verticales y una horizontal, así como un triángulo luminoso en las figuras centrales. El personaje yacente en el centro muestra un hombre muerto o agonizante, con su brazo derecho mutilado, sujetando una espada rota, rodeado de figuras superpuestas. Sobre el lado izquierdo está la figura de una madre llorando a su niño, tal vez muerto durante el ataque, hay también una mujer desesperada afuera de un edificio en llamas, además de otras figuras humanas y objetos, destacando las representaciones de un toro y de un caballo. Las figuras son geométricas y la parte central del mural tiene una textura como de periódico, tal vez reminiscencia de algunos de sus cuadros cubistas o para acentuar la sensación de documento. Ha sido objeto de innumerables estudios e interpretaciones, inclusive se han relacionado el toro, el caballo y la espada con los cuadros que Picasso pintó sobre la tauromaquia. Picasso mencionó que el toro representa la oscuridad y la brutalidad, y el caballo la población de Guernica, dejando a cada espectador cualquier otra interpretación.

Vik Muniz es autor de numerosos autorretratos trabajados en varias de sus series con diferentes técnicas, de los presentes en la muestra comentamos dos: Self-Portrtait (I Am Too Sad to Tell You, after Bas Jan Ader), 2003, de la serie Rebus, y Khyber Pass, Self-Portrait as an Oriental, after Rembrandt, 2005, de la serie Pictures of Junk.

El primero lleva el título de la obra más conocida del excelente artista conceptual holandés Bas Jan Ader, quien trabajaba con fotografía, filmes cortos en blanco y negro, así como performances, siendo en toda su producción el único personaje. Nacido en 1945, desapareció en el Océano Atlántico en 1975 (a los 30 años) intentando llegar, viajando en solitario en un pequeño barco de 4 metros, desde Estados Unidos a Inglaterra. Su barco vacío se encontró el siguiente año en la costa de Irlanda, lejos de la ruta original. Esta obra de 1970 constaba de un film mudo de 3 minutos en blanco y negro, algunas fotos fijas y una tarjeta postal; en toda la obra aparece el artista llorando sin llegar a revelar el motivo de su tristeza. La postal, que fue enviada a varios de sus amigos, lo muestra llorando con una mano sobre su cara y con la leyenda: I am too sad to tell you. Se considera simbólica de su trabajo y ha sido apropiada por numerosos artistas contemporáneos. Podemos ver en el autorretrato de Muniz, que también cubre parcialmente su cara con una mano.

El segundo autorretrato es una referencia a uno de los pintores holandeses más famosos a nivel global, Rembrandt van Rijn (1606-1669), autor de muchísimos autorretratos a lo largo de su trayectoria, incluyendo tres en su último año de vida, así como retratos de diversos personajes, paisajes, cuadros mitológicos y religiosos. A partir de 1630 pintó varios cuadros de hombres en trajes orientales, y algunos autorretratos, entre ellos: Self Portrait as an Oriental Potentate with a Kris, 1634, y The Artist in an Oriental Costume, with poodle at his Feet, 1631, uno de sus pocos autorretratos de cuerpo entero. Khyber Pass, al principio del título de la obra de Vik Muniz alude al nombre de un paso terrestre en una montaña que une Afganistán con Pakistán, zona de enorme importancia cultural, política y económica.

La exposición sobre la obra de Vik Muniz ha sido muy enriquecedora, nos ha permitido no solo conocer su trayectoria en la que ha incursionado en innovadoras técnicas, además nos ha acercado a impresionantes obras de otros creadores. Seguramente ha despertado en el espectador el interés por investigar sobre ellas y sobre todo a seguir su evolución que sin duda seguirá sorprendiéndonos.