“Trabajo con materiales e iconografías conocidos para que la persona tenga un encuentro con la obra”.
Vik Muniz

La influencia de la historia del arte se ha reflejado en toda la producción artística a lo largo de la historia de la humanidad. El arte contemporáneo no es la excepción, así encontramos, en mayor o menor medida, influencias, semblanzas y analogías en todas las obras y sus temas. En el caso del destacado artista brasileño Vik Muniz (Sao Paulo, Brasil, 1961), esto es muy evidente, ya que gran parte de su trabajo está basado en copias o apropiaciones de diversas obras -pinturas, dibujos, fotografías- icónicas de diversos periodos, ampliamente conocidas por el gran público, elaboradas con materiales comunes que, sin embargo, no son los convencionales.

Actualmente se presenta en MARCO la muestra Vik Muniz, y en los tres artículos sobre la misma anteriormente publicados en esta revista (Hablamos de: Vik Muniz) se mencionaron algunas de estas obras. En este artículo abordaremos algunas otras, destacando el hecho de que las piezas presentadas en una muestra con frecuencia nos llevan a recordar, conocer e investigar sus antecedentes, enriqueciendo la comprensión y el disfrute de las mismas.
Medusa Marinara, 1997, de la serie After Warhol, obra que Muniz realizó con espagueti y salsa marinara (salsa italiana para pastas, a base de tomate, cebolla y hierbas), se basa en la Medusa (1597), óleo sobre tela montado en un círculo convexo de madera, realizado por el excelente artista del barroco italiano Michelangelo Merisi de Caravaggio (1571-1610) como un encargo para la colección Medici de Florencia, Italia. Se refiere a la más famosa de las Gorgonas, tres hermanas de la mitología griega, de apariencia repulsiva con cabelleras de serpientes, las cuales convertían en piedra a quien las mirara. Fue vencida por Perseo, quien se protegió con un escudo de espejo en el cual se reflejó la Medusa y fue decapitada. El cuadro, que muestra la mirada de horror de la Medusa al darse cuenta de su derrota, muestra el excelente manejo que tenía Caravaggio de la luz y las sombras, así como el realismo y la forma de capturar las expresiones de sus personajes. Esta obra se encuentra en la Galería de los Uffizi, en Florencia, Italia. Ésta es la segunda de 2 versiones realizadas por Caravaggio, la primera (1596) es más pequeña, se encuentra en colección particular y se le conoce también como Murtula en alusión a Gaspare Murtula, poeta italiano que escribió sobre el personaje.

Mencionaremos dos obras de la serie Pictures of Pigment, trabajadas con cucharillas y finos pinceles a base de pigmentos de color puro en polvo, en un proceso minucioso de varias semanas, que no admite errores y que además requiere medidas de protección -máscaras- por su toxicidad. Cada una de ellas mide entre 30 y 40 cm: The face of the moon, after John Russell, 2007, es copia del pastel The Face of the Moon, 1793-1797, del pintor inglés John Russell (1745-1806), maestro de pintura, escritor y excelente retratista, quien desde muy joven mostró interés por la astronomía, sobre todo por su amistad con William Herschel (1738-1822), famoso músico y astrónomo inglés, de origen alemán, quien descubrió Urano y la radiación infrarroja. Russell destacó también en la astronomía y entre otras cosas creó un mapa de la cara visible de la luna, y un aparato -que llamó Selenografía- que presentaba las fases de la misma. The Face of the Moon de Russell se encuentra en la Galería Guildford House del Reino Unido y se considera la primera imagen detallada de la superficie lunar gracias a una iluminación oblicua irreal. La otra obra de esa serie es Mahana No Atua (Day of the god), after Gauguin, 2005, copia del óleo sobre tela del mismo nombre que Paul Gauguin (1848-1903), pintor post-impresionista francés, pintó en 1894. Es uno de los cuadros de la mitología de las islas del Pacífico Sur que Gauguin pintó, con vivos colores en Francia, de manera más imaginaria que real y llegando casi a la abstracción. La obra de 68.3 x 91 cm. se encuentra en la colección del Art Institute of Chicago. En ella predomina la figura de un ídolo, probablemente Ta’aroa, dios principal de la mitología Maori sobre la que Gauguin escribió el texto "Antiguo Culto Mahori", durante su primer viaje a Tahití (1891-1893) (algunos críticos creen que es la diosa Hina). A la izquierda del ídolo se encuentran dos doncellas que le ofrecen presentes, a su derecha, unas mujeres danzan en su honor. Tres figuras desnudas al frente, sobre la arena rosada: una bañista sentada y dos figuras yacentes, una de ellas en posición fetal, probablemente aluden al poder del dios sobre la creación y pueden simbolizar las fases de la vida: nacimiento, vida y muerte. Las irregulares formas representadas en el agua con diferentes colores así como las nubes y el cielo, hacen aún más atractiva la obra.

Saturn Devouring one of his Sons, after Francisco de Goya y Lucientes, 2005, de la serie Pictures of Junk, de Vik Muniz, una reproducción excelentemente lograda, con desechos domésticos e industriales, de la obra del mismo nombre realizada entre 1818 y 1823 por el pintor del romanticismo español Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828), la cual pertenece al Museo del Prado. Saturno devorando a uno de sus hijos (143 x 81 cm.) pertenece a la serie de Pinturas Negras que el artista realizó con la técnica de óleo al secco en las paredes de la Quinta del Sordo, en donde vivió a partir de 1819. Posteriormente trasladada a tela, es considerada una de las obras más impresionantes en la historia del arte así como un antecedente del expresionismo. Es una representación del mito del dios romano Saturno, según el cual sería destronado por uno de sus hijos, por lo cual los devoraba. Finalmente se cumplió la profecía al ser salvado uno de ellos. La pintura es impresionante por la expresión de violencia y de locura de Saturno, así como por las gruesas pinceladas y el predominio de los tonos oscuros débilmente iluminados. Por el hecho de que Goya tenía 82 años al realizarla, se encontraba enfermo, se estaba quedando sordo y había pasado por las vicisitudes de la guerra, y por ser Saturno semejante a Cronos, dios griego que representa al tiempo, se ha especulado que se refiere al deterioro del ser humano por el inexorable paso del tiempo. También se ha mencionado que alude a lo terrible de la guerra y al rey absolutista Fernando VII devorando a su pueblo.