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A lo largo del siglo XX emergieron numerosos estilos y movimientos artísticos reflejando la búsqueda de nuevas formas de expresión que rompieran con el pasado. Es sobre todo en el periodo de la posguerra cuando surgen una gran cantidad de grupos y corrientes a tal grado que numerosos artistas transitaron por varios de ellos a lo largo de su trayectoria. Algunos de estos grupos y movimientos vanguardistas persisten hasta la actualidad, en cambio otros tuvieron una corta duración, sin embargo no cabe duda de que cada uno de ellos influyó o dio origen a nuevas expresiones, formando parte de la historia del arte.

Es el caso del Grupo Zero, movimiento alemán al que pertenecieron numerosos artistas europeos, norteamericanos y latinoamericanos, fundado en Dussendorf en 1957 por los artistas Heinz Mack, Otto Piene y Gunther Uecker. Este grupo estuvo vigente hasta finales de los 60 y no obstante su corta duración, es considerado uno de los grupos más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, cuya importancia es reconocida hasta nuestros días, como lo demuestran varias exposiciones recientes en diferentes museos del mundo, entre ellas: Countdown to tomorrow, 1950s-60's, presentada en el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York en 2014-2015, integrada por 40 artistas del grupo; y Yayoi Kusama. Obsesión Infinita, primera retrospectiva en América Latina de Yayoi Kusama (1929), artista y escritora japonesa, que fue la única mujer que formó parte del grupo Zero, presentada en 2014 en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo de la Ciudad de México.

Además de los fundadores del grupo, varios artistas -entre ellos, Carlos Cruz-Diez- que formaron parte de ese grupo se encuentran presentes en Lightopia, una interesante muestra interdisciplinaria sobre la evolución y el diseño de la luz artificial desde su aparición en 1878 hasta la actualidad, que se expone en la Planta Alta de MARCO desde el 25 de noviembre de 2016 hasta el 5 de marzo de 2017.

El grupo buscaba "partir desde cero" -de ahí su nombre- hacia una nueva estética que condujera al arte a una nueva era que restableciera el equilibrio roto por la guerra, dejando atrás tanto el arte tradicional como lo establecido, principalmente lo figurativo, centrándose en las cualidades del color puro, el movimiento, el espacio y la luz. Para ello incluyeron en las creaciones materiales y tecnologías de la ciencia y la industria, así, las obras de Otto Piene se refieren sobre todo a las propiedades del color y al arte cinético, integran arte, tecnología y naturaleza; Gunther Uecker se caracteriza por el uso del clavo como elemento predominante; y Heinz Mack opta por el metal, un material que refleja la luz. Las premisas del grupo Zero están influenciadas por el Manifiesto Blanco, emitido por el importante artista ítalo-argentino Lucio Fontana en 1946, que señala: "La materia, el color y el sonido en movimiento son los fenómenos cuyo desarrollo simultáneo integra el nuevo arte", así como por las obras monocromas de Yves Klein, el uso de todo tipo de materiales de Piero Manzoni, y las esculturas dotadas de movimiento de Jean Tinguely, quien formó parte del grupo en 1959.

Proponiendo la objetividad en oposición a lo gestual, la espiritualidad, la meditación y la contemplación frente al materialismo, y con una visión optimista, el grupo buscaba la colaboración de artistas de todo el mundo con nuevas ideas, y pronto llegó a ser un movimiento internacional, al que se unieron numerosos creadores de diversos países, entre los que podemos mencionar al pintor y escultor francés Francois Morellet, famoso por sus figuras geométricas con tubos neón; los italianos Enrico Castellani y Victor Vasarely, este último considerado el iniciador del op-art; Panagiotis "Takis" Vassilakis, artista de origen griego interesado tanto en la relación del arte y la ciencia, como en la filosofía y el Budismo Zen, que desde su juventud vive y trabaja en París, en donde se pueden admirar sus obras en numerosos espacios públicos, en las que integra formas, movimiento y sonidos; Gerhard von Graevenitz, artista alemán que incursionó en el arte cinético, el op-art y el arte concreto, y que presentó en su galería en Múnich exposiciones individuales de varios de los artistas del grupo, como Heinz Mack, Otto Piene y Francois Morellet; el italiano Alberto Biasi, pionero del op-art y el arte cinético, conocido sobre todo por sus obras geométricas de gran precisión matemática, y muchos otros de Bélgica, Alemania, Argentina, Francia, Italia, Japón, Estados Unidos, Brasil y Venezuela. Entre los artistas latinoamericanos destacan los brasileños Sergio de Camargo y Almir da Silva Mavignier, el argentino exiliado en Francia Julio Le Parc, y los venezolanos Jesús Rafael Soto y Carlos Cruz-Diez.

Heinz Mack publicó la revista “Zero” de 1957 a 1967, año en que se disolvió el grupo, ya que muchos de sus integrantes iniciaron o se unieron a otros movimientos como el nuevo realismo, el arte povera, el minimalismo y, sobre todo, el op-art y el arte cinético, con los que comparte el interés por la luz y el movimiento, por lo lúdico, lo interactivo y la estética relacional, sobre la que se publicó un artículo en esta revista.

Es innegable la importancia de este grupo de origen europeo que llegó a ser multicultural con la participación de importantes artistas de todo el mundo, que al aportar ideas y experimentar con nuevas creaciones alejadas de la reproducción de la realidad, integrando materiales industriales y principios científicos, dieron origen a otros movimientos de gran importancia en la evolución de la historia del arte, cuyas obras forman parte de las colecciones de museos de gran renombre mundial.