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Con motivo de la exposición Toujours, el museo como testigo. Una selección de obras de la colección del CAPC musée d'art contemporain de Bordeaux que se presenta desde el 11 de agosto en MARCO, se contó con la presencia de María Inés Rodríguez F., cocuradora de la muestra y directora de ese museo desde febrero de 2014. Anteriormente se desempeñó como curadora del Proyecto Satélite del Jeu de Paume, de París; curadora principal del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), en España; y curadora en jefe del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) de la Ciudad de México. En 2005 creó las ediciones “Tropical paper”, y ha colaborado en numerosas publicaciones, entre ellas “Point d'Ironie”, de París, creada en 1997 a partir de una idea de Christian Boltanski.

Presentamos un extracto de la entrevista realizada el día de la inauguración de la muestra, agradeciendo a María Inés su amabilidad.

- ¿Cuál es la importancia de esta exposición?
Dos elementos me parecen importantes: Uno, es mostrar cómo el museo es un espacio para la memoria gracias a la colección. Estamos haciendo historia, no solamente la historia del arte, sino la historia, historia, porque los aristas son testigos de su tiempo y están hablándonos del momento en que están viviendo, nos están dando su punto de vista, nos están hablando de su vivencia y de lo que ellos piensan de lo que está sucediendo. Hay ese primer rol importante de receptáculo de una historia de un momento específico. El otro, es la responsabilidad que el museo tiene de dar cuenta de esa historia. Creo que son dos elementos que una exposición de colección muestra bastante bien.

La función básica de un museo es la de tener una colección, conservarla, estudiarla, hacerla visible, y se deben conservar esas premisas que hacen que la colección sea el corazón de su trabajo y de su actividad, la parte central. Esos diferentes momentos también los muestra la exposición; coleccionamos las piezas, hablamos de ellas, generamos una mediación, las ponemos a dialogar entre sí, generando nuevos espacios de pensamiento e intentamos preservarla y cuidarla al máximo.

- Es muy interesante el concepto de diálogo entre las piezas, creo que así el público se interesa más en las piezas en sí y en investigar sobre los artistas. A veces son artistas de muy diferentes épocas y sin embargo las piezas tienen relación.
Exactamente, creo que la exposición muestra bien que no es problema de geografía. El arte está en todas partes y lo importante no es ver al artista como el artista latinoamericano, el artista africano o el artista hindú, sino simplemente como artistas, personas que están hablando de algo y ese algo nos puede tocar profundamente, independientemente de que seamos de la misma generación, del mismo lugar, o con el mismo problema.

- Así es, por ejemplo Boltanski, es un artista que aunque habla de eventos que a él posiblemente no le tocó vivir...
O que se inventa...

- O que se inventa, sin embargo alude a algo que es universal, y lo mismo sucede con la pieza Lullaby (Arrullo, 1994) de Maurizio Cattelan.
En efecto, esa pieza habla de un momento específico y creo que era fundamental traerla a México porque nos está hablando de una actualidad que está ahí, de un momento que se está viviendo de manera dura. Además, simbólicamente da la idea de que el museo no desaparece, puede existir sin edificio, lo importante es que su labor se preserve, independientemente de que tenga o no tenga edificio; el museo existe independientemente de la arquitectura, y creo que esa pieza habla de la importancia del concepto museo en el que hay que insistir.

-Sobre el CAPC...
Son más de 1500 obras en la colección, hay muchas obras de arte povera, hay arte conceptual, bastante pintura de los años 80, muchas obras de Support/Surface, un movimiento francés importante, y tenemos artistas más recientes, jóvenes que en los últimos años han continuado, pero el arte povera, el arte conceptual y minimal son los tres ejes.

- En cuanto a tu trabajo en el CAPC...
Llevo dos años y medio y me he sentido muy bien, desarrollando un proyecto, intentando generar un verdadero espacio de reflexión en el que el museo no sea sólo un lugar para mostrar obras sino más bien una plataforma para el conocimiento y para la ciudad, en la que tanto el público como los artistas puedan generar un pensamiento que se convierta en algo diferente. Han sido 2 años y medio de mucha actividad, de poner en marcha muchos proyectos nuevos y eso ha sido muy satisfactorio e interesante. Organizamos muchas conferencias, ahorita tenemos una retrospectiva de Judith Chicago, una artista fundamental y es la primera gran exposición de ella en Europa. Hicimos una serie de charlas sobre la historia del feminismo para volver a poner el tema sobre la mesa.

- En lo personal, ¿qué es lo que más te gusta?
A mí lo que me interesa son las ideas de las personas y la forma como los artistas desarrollan sus ideas y esas ideas dicen algo, me da igual que sea barroco o minimalista.

-¿Qué nos puedes decir sobre MARCO?
Es un museo que tiene en este momento exposiciones importantes, la de Otto Dix, la de Tomás Saraceno, la nuestra, son tres exposiciones que se complementan muy bien en tres momentos diferentes. Es un lugar que se está posicionando cada vez más como un sitio clave en al arte contemporáneo de México. Con nuestra muestra nos adaptamos bastante bien; para mí es muy importante la forma en que se instalan las obras, que de cualquier sitio donde te pares veas algo interesante; no es solamente un problema estético sino una forma en que las piezas se relacionen unas con otras, y creo que logramos crear una arquitectura que funciona bastante bien.