Duane Hanson (Alexandria, Minnesota, EUA, 1925–Boca Ratón, Florida, EUA, 1996)
Hanson comenzó a trabajar en la década de los sesenta en figuras humanas de tamaño natural a partir de moldes de fibra de vidrio y resina de poliéster, obtenidos de modelos reales, que completaba con ropa y accesorios. Se interesó primero por la crítica social para concentrarse poco después en la representación de personas marginales y de clase media. Junto con John DeAndrea, presentó las primeras esculturas hiperrealistas en la Documenta 5 de Kassel (1972).

John DeAndrea (Denver, EUA, 1941)
Desde comienzos de la década de 1960, DeAndrea ha mostrado su fascinación por el género del desnudo, casi siempre femenino. Emplea moldes de yeso a partir de modelos reales, que luego trabaja en fibra de vidrio y otros materiales sintéticos. Para el acabado utiliza pelo natural y pintura. Consigue así enfrentar al espectador a una presencia viva y ensimismada, cuya corporalidad idealizada remite a la antigüedad clásica.

Daniel Firman (Bron, Francia, 1966)
El interés de Firman por la representación del cuerpo se pone de manifiesto en sus esculturas de tamaño natural, que capturan el movimiento humano evitando reproducir el rostro o la piel, concentrándose intensamente en la presencia de la figura en el espacio.

Paul McCarthy (Salt Lake City, EUA, 1945)
A partir de la década de 1970 la obra de McCarthy se hace explícitamente provocadora. Utiliza a menudo moldes de modelos reales que repite con enorme precisión técnica, consiguiendo un efecto de réplica que sitúa al espectador en una incómoda posición, a medio camino entre la fascinación y la complacencia del voyeur.

George Segal (Nueva York, EUA, 1924–New Jersey, EUA, 2000)
En sus primeros trabajos de finales de los años cincuenta, Segal utilizaba madera y alambre como armazón de las figuras, pero en 1961 comenzó a modelar directamente los cuerpos con vendas enyesadas. Contextualiza sus esculturas monocromas con objetos, desde una silla hasta una habitación completa, propiciando el carácter escénico de sus creaciones y facilitando que el espectador pueda proyectarse en ellas.

Juan Muñoz (Madrid, España, 1953 – Ibiza, Italia, 2001)
A partir de la década de 1990, Juan Muñoz se dedicó a la figura humana, a menudo dispuesta en grupos en los que sus integrantes se relacionan entre sí. Sus figuras monocromas están realizadas en bronce, resina sintética y papel maché, y a menudo son de tamaño inferior al natural, lo que les da un carácter intercambiable y serial.

Keith Edmier (Chicago, Illinois, EUA, 1967)
Colaboró con varios estudios cinematográficos en Hollywood antes de dedicarse a la escultura a partir de los noventa. Sus obras, con frecuencia de resina sintética, guardan bastante relación con su vida y con su contexto contemporáneo. Las esculturas de tamaño real representan a personas de su entorno, como sucede con la que se expone: su madre embarazada vestida con una copia del traje Chanel que vestía Jackie Kennedy el día en que fue asesinado el presidente.

Xavier Veilhan (Lyon, Francia, 1963)
Desde los años noventa se dedica a la escultura y las instalaciones, y con frecuencia integra en su trabajo la fotografía, el cine, el performance y, más recientemente, las técnicas informáticas. Su tema central es el condicionamiento de la visión en la era digital, para lo que altera la superficie y el contorno de sus obras simplificando o “pixelando” las formas hasta su desaparición.

Brian Booth Craig (Pittsburgh, Pensilvania, EUA, 1968)
Craig, que goza de gran prestigio en Estados Unidos, se dedica exclusivamente a la escultura, en su mayoría en bronce y de tamaño natural o reducido. El color arcilloso de sus figuras sitúa el foco de atención en la postura firme y decidida. Sus obras recuerdan el ideal arcaico del ser humano y establecen nexos de unión con la antigüedad y la mitología.

John Davies (Cheshire, Reino Unido, 1946)
En sus comienzos, Davies produjo dibujos y esculturas de dimensiones reducidas que fue aumentando hasta llegar a figuras de tamaño natural e incluso monumental. Las cabezas a escala real en fibra de vidrio y materiales sintéticos forman parte de su extensa obra junto a las esculturas y grupos realizados fragmentariamente a partir de moldes. El uso de ojos de cristal y objetos en ocasiones fuera de lugar, como conchas y máscaras, da a su obra un efecto inquietante y surreal.

Carole A. Feuerman (Hartford, EUA, 1945)
Formó parte, junto con Hanson y DeAndrea, del grupo de escultores pioneros del hiperrealismo durante la década de 1970. Tras finalizar su formación artística, empezó a trabajar con bronce, resina, acero y mármol, y en los últimos años su interés se centra también en la escultura pública. Trata desde sus inicios el tema del agua como representación de la búsqueda del equilibrio interior. En su trabajo predominan los torsos vestidos con prendas y accesorios de natación.

Robert Gober (Wallingford, Connecticut, EUA, 1954)
A partir de los años ochenta el interés de Gober derivó hacia la representación escultórica de partes del cuerpo humano, sin renunciar a la pintura, el diseño gráfico y la fotografía. Sus fragmentos corporales hiperrealistas emergen aislados de la pared sin ningún contexto y se enfrentan al espectador con un realismo sorprendentemente inquietante.

Jamie Salmon (Londres, Reino Unido, 1971)
En sus comienzos trabajó en la industria cinematográfica. Elabora con gran minuciosidad esculturas precisas que crean la ilusión de ser personas de carne y hueso pero, con el fin de romper esa estética de lo real, muestra fragmentos del cuerpo y deja a la vista los materiales usados –resina sintética, silicona, goma, telas y pelo natural–, acentuando así la impresión de lo irreal en lo real y obligando al espectador a reflexionar sobre la realidad percibida.

Maurizio Cattelan (Padua, Italia, 1960)
Junto a la resina sintética Cattelan usa materiales vulgares, animales disecados o cabello humano. Sencillas y de tamaño natural, sus esculturas oscilan entre lo grotesco y el sarcasmo. A menudo ofrece una mirada fragmentaria a una escena o muestra partes de objetos o cuerpos situados en contextos desconcertantes y provocadores.

Peter Land (Aarhus, Dinamarca, 1966)
En los noventa, el éxito de Land creció gracias a videos en los que se filma a sí mismo en situaciones grotescas. Sus esculturas muestran a seres en contextos entre lo extravagante y lo surrealista, enfrentando al espectador con el desamparo del ser humano en el mundo contemporáneo.

Ron Mueck (Melbourne, Australia, 1958)
Desde mediados de 1990, y tras haberse dedicado durante más de dos décadas al diseño de maquetas y efectos especiales para el cine y la publicidad, Mueck crea esculturas hiperrealistas de silicona y materiales acrílicos que muestran el ciclo de la vida a través del nacimiento, la enfermedad y la muerte. Aumenta o reduce el tamaño de las figuras, que reproduce con la máxima fidelidad, cuestionando con ello nuestra forma de ver las proporciones y de percibir la presencia espacial de las figuras.

Sam Jinks (Bendigo, Australia, 1973)
Trabajó primero como ilustrador y creador de figuras con silicona y látex durante su actividad en la industria cinematográfica. Sus esculturas antropomorfas hiperrealistas, realizadas mediante baños de silicona sobre moldes de arcilla, reproducen el cuerpo humano con verosimilitud fascinante. Las figuras tienen un tamaño inferior al real, lo que, unido a su disposición y a la delicada representación de la piel, acentúa la impresión de vulnerabilidad.

Zharko Basheski (Prilep, Macedonia, 1957)
Basheski aborda en su obra los desafíos de la existencia humana en representaciones de intenso carácter emocional, aspecto que acentúa jugando con las dimensiones. Algunas figuras son gigantescas y, por lo tanto, inabarcables, mientras que otras son de tamaño reducido, lo que las hace parecer vacilantes y recelosas.

Marc Sijan (Serbia, 1946)
En la década de los setenta Sijan trabajó con Duane Hanson y actualmente es considerado su sucesor. Para crear la ilusión hiperrealista en sus figuras de tamaño natural, trabaja minuciosamente con modelos reales y lupas hasta conseguir que sus personajes parezcan reales y, a pesar de sus imperfecciones, revestidos de dignidad.

Robert Graham (Ciudad de México, 1938 – Santa Mónica, California, EUA, 2008)
En los años sesenta Graham realizaba figuras de cera de pequeño tamaño encerradas en cajas de plexiglás con las que recreaba mundos en miniatura. A partir de 1970 empezó a fundir en bronce sus esculturas, que seguían siendo figurativas y muy naturalistas. Su obra comprende principalmente figuras femeninas en bronce de tamaño inferior al natural sobre bases altas y estrechas que les acercan a una proporción casi humana y les dan un aspecto arrogante.

Evan Penny (Elim, Sudáfrica, 1953)
Las esculturas de Penny representan el cuerpo humano, y especialmente la piel, con asombrosa precisión. Al comprimir, estirar y desplazar las proporciones reales, crea efectos distorsionadores similares a los de la fotografía, la televisión o el tratamiento digital de imágenes. Sus esculturas engañan al ojo del espectador y cuestionan nuestra percepción en la era de los medios digitales.

Tony Matelli (Chicago, EUA, 1971)
Estudió en Nueva York, Wisconsin y Michigan, y después trabajó algunos años con Jeff Koons. En su obra, de enorme perfección técnica, la gravedad parece no existir, el tiempo se ha detenido y los materiales no son lo que aparentan. A menudo presenta a sus personajes en situaciones grotescas que desconciertan al espectador.

Mel Ramos (Sacramento, California, EUA, 1935)
En 1963 participó en la exposición Pop! Goes the Easel, junto con Andy Warhol, Roy Lichtenstein y James Rosenquist, lo que dio un gran impulso a su carrera. Sus pinturas, dibujos y esculturas parodian las imágenes triviales de la industria publicitaria a través de desnudos femeninos eróticos que promocionan productos comerciales de gran consumo.

Patricia Piccinini (Freetown, Sierra Leona, 1965)
Crea seres híbridos de silicona y plástico, a medio camino entre lo humano, lo animal o la máquina. En un primer momento, las figuras hiperrealistas deformadas con pelo en diversas partes del cuerpo y protuberancias viscosas, pueden parecer misteriosas e inaccesibles, pero el espectador intuye en ellas cierta dignidad humana.

Allen Jones (Southampton, Gran Bretaña, 1937)
Es uno de los representantes más destacados del pop británico. El tiempo transcurrido en Estados Unidos, donde conectó con el mundo de la publicidad y el marketing, las técnicas de ilustración y el pop art, ha ejercido una influencia decisiva en su obra. Jones debe su fama a las figuras femeninas eróticas y provocadoras, y en especial a las esculturas-mueble que motivaron la respuesta airada del feminismo y aún hoy cuestionan aspectos como la moralidad y la feminidad.


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