El Salar de Uyuni, motivo de varias obras del Módulo 2, está formado por la unión de lagos prehistóricos en el suroeste de Bolivia, con más de 10,000 kilómetros cuadrados es la superficie de sal más grande del mundo, debajo de la cual se encuentra un tipo de cianobacterias, organismos ancestrales productores de oxígeno, elemento determinante para la evolución de la vida en la tierra tal como la conocemos actualmente. Tiene una altitud de 3,656 metros sobre el nivel del mar, es completamente plano y en época de lluvia es un lago inmenso en el que se refleja el Cosmos, por lo que ha sido llamado “El espejo más grande del mundo”.

Esto se aprecia en el video Even Horizon 270 Light Years, 2016, en el que, por un giro de la toma se disuelven los límites entre la superficie terrestre y el cielo, se muestra una vista increíble de la Gran Nube de Magallanes, galaxia enana satélite de la vía láctea con gran actividad en la formación de estrellas que forman una red similar a las telarañas, la cual es visible a simple vista como un pequeño objeto celeste en el hemisferio austral, y 163,000 Ligth Years, 2016, obra que da nombre a la muestra, proyecta un cuadro del video de esa galaxia localizada a 163,000 años luz de la tierra, la cual, curiosamente, incluye la llamada Nebulosa de la Tarántula. Solo se mostrará un cuadro anualmente, de manera que esta obra permanecerá, teóricamente, durante 163,000 años. Estas obras hacen referencia a la relación espacio-tiempo, todo lo que vemos en el Cosmos es el pasado, y a la brevedad de la vida del hombre. En este módulo se encuentra una mesa con diversos documentos de viaje y objetos, entre los que destacan formaciones naturales de sal encontradas en Uyuni, algunas, curiosamente, con formas piramidales, hay también un video sobre el viaje a Uyuni, y Cosmic Filaments, 2013, fotografías de Millennium Simulation, 2005, una recreación, realizada por astrofísicos y científicos en 2005, sobre la evolución de más de 20 millones de galaxias localizadas a 2,000 millones de años luz de la tierra, en la que encontraron una estructura similar a algunas telarañas.

En el segundo módulo también se presentan proyectos arquitectónicos y escultóricos, utopías desarrolladas a partir del principio del “ballooning” de las arañas: Calder Upside-Down, 2016, globos en mylar -película de poliéster flexible y muy resistente- transparente y metalizado, inflados con helio; Aerocene 3, 2 & 1.2, esculturas flotantes capaces de volar alrededor del mundo impulsados solo por energía solar, sin emisiones nocivas; los videos Becoming Aerosolar Free Flight, 2015 y Even Horizon, 2016, que muestran el vuelo aerosolar; y se exhibe el equipo necesario para un viaje aerosolar. Estas obras se unen a propuestas de otros artistas, como Buckminster Fuller, de encontrar alternativas económicas y ecológicas de vivienda y traslado de los seres humanos. Aquí se incluyen también Asocial/Semisocial/Solitary Mapping, 2015, bellos y poéticos cuadros con telarañas reales pegadas en papel, algunas de ellas pintadas con tinta.

El tercer módulo Galaxies Forming Along Filaments, consta de varias estructuras en cuerda y sedal, similares a las telarañas, entre las que el visitante puede deambular y comprender que al mover o hacer vibrar alguna cuerda, esto reverbera en las estructuras. Estas piezas tienen su antecedente en 14 billions, instalación interactiva monumental, el primer modelo tridimensional de la red de una viuda negra (Latrodectus mactans) creado por Saraceno con apoyo de científicos y especialistas en computación y en fotografía, presentada en 2010 en Suecia y Gran Bretaña.

Al recorrer la muestra nos damos cuenta de que el artista nos ha llevado a tres niveles de una misma estructura: micro en el primer módulo, macro en el segundo, y escala humana en el tercero, lo que permite comprender las relaciones que se establecen entre las diferentes estructuras del Universo y los seres vivos que habitamos la tierra, de tal manera que la muestra tiene relación directa con el concepto de Antropoceno, propuesto por el Premio Nobel holandés Paul Crutzen en 2000 para nombrar la era geológica actual, en la que el hombre ha llegado a ser una fuerza determinante, como es evidente por ejemplo en el consumo excesivo de combustibles fósiles y otros contaminantes que han provocado el cambio climático, en la extinción de diversas especies animales y vegetales, y en el crecimiento desordenado de las poblaciones. La propuesta de Tomás Saraceno incluye asimismo llegar a un mayor entendimiento y diálogo entre las diferentes especies de la tierra, comprendiendo que aun las que vemos tan lejanas a nosotros, como son las arañas, tienen una estructura común con el Universo y algunos comportamientos similares a los nuestros.

En resumen, Tomás Saraceno. Ciento sesenta y tres mil años luz es una interesante y espectacular exposición con la que MARCO, al celebrar su vigésimo quinto aniversario, nos invita a reflexionar sobre las distancias que nos separan de otros animales, en obras que más allá de lo artístico invitan a reflexiones filosóficas, políticas, científicas y psicológicas, al mismo tiempo que somos testigos de diferentes innovaciones tecnológicas y proyectos que actualmente pueden parecer utópicos, pero que seguramente son ya parte de los avances y modificaciones que debemos buscar con responsabilidad para preservar y mejorar las condiciones de vida en el planeta. Tal vez lo más utópico de las propuestas de Saraceno será lograr un entendimiento entre especies, ya que el ser humano ha demostrado una gran incapacidad para relacionarse inclusive con sus semejantes. Sin embargo, como dice el artista, con entusiasmo y optimismo cada uno de nosotros puede poner su granito de arena.