“Espero que la muestra contribuya con entusiasmo, pasión, visión y optimismo, a una forma diferente de pensar.” Tomás Saraceno

No obstante que arte, ciencia y tecnología siempre han estado unidas apoyándose entre sí, en muchas ocasiones el arte se ha adelantado a los avances que vendrían después, con una sensibilidad visionaria y futurista que no pocas veces se ha considerado utópica.

Éste es el caso de la exposición Tomás Saraceno. Ciento sesenta y tres mil años luz, que abrió sus puertas al público de MARCO el 1 de julio del año en curso, en la que el artista, apoyado por un gran equipo interdisciplinario, conjuga el arte -instalaciones, esculturas, videos, fotografías, innovadores cuadros de telarañas pegadas en papel- con la tecnología y diversas ramas científicas -astronomía, biología, física, sociología, ecología, arquitectura, filosofía, etcétera-, partiendo del estudio de la vida de las arañas y sus redes, para llegar a tratar de comprender el Universo y, con una propuesta netamente artística, plantear de manera por demás original, cuestiones y reflexiones sobre diversos temas: la relación espacio-tiempo, la vida urbana, las relaciones interdisciplinarias, la responsabilidad del ser humano en la conservación de los diversos ecosistemas, entre muchos otros; sin embargo, no se limita al aspecto teórico y artístico de sus propuestas, sino que, con su equipo, las ha llevado a la práctica y a innovaciones tecnológicas como por ejemplo en Aerocene, 2016, esculturas flotantes; en las instalaciones Aeolic Instrument for a Ballooning Ensemble, 2015 y Arachno Concert With Arachne (Nephila senegalensis) , 2016; y en las esculturas de Hybrid Webs, 2015 y 2016, para las que desarrollaron un sistema laser de fotogrametría para digitalizar y escanear las telarañas.

Ésta es la primera gran muestra en América Latina de Tomás Saraceno (1973), artista y arquitecto argentino que vive y trabaja en Alemania, con curaduría de Gonzalo Ortega y museografía del Estudio Saraceno y el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey. Su obra se ha expuesto y forma parte de la colección permanente de espacios tan importantes como el MoMa de Nueva York, el Miami Art Museum, de Miami, Florida, el Museum Fur Moderne Knust, de Frankfurt, Alemania, entre otros. MARCO ha programado diversas actividades en torno a la muestra, que permanecerá hasta el 6 de noviembre, y se cuenta con un catálogo con excelentes textos de Dejan Lukic y Gonzalo Ortega y una interesante entrevista realizada por este último.

La obra de Tomás Saraceno, primer artista coleccionador de telarañas y el primero que introduce arañas al Museo, no solo como objetos sino como artistas -protagonistas- de la muestra, guarda algunas similitudes con las obras con tema arácnido de Louise Bourgeois especialmente la escultura Maman, 1999, y con los dibujos caligráficos de los artistas Henri Michaux, León Ferrari, Gego y Mira Schendel, estas dos últimas presentes en la exposición colectiva Realineando la mirada: Corrientes alternativas en el dibujo sudamericano, que se presentó en MARCO en 1998, y con algunos dibujos de Paul Klee. Sin embargo, la obra de Saraceno no es personal, íntima, como en el caso de los mencionados, sino que se proyecta hacia el exterior, hacia el ser humano, hacia el planeta y todo su ecosistema, y hacia el Universo.

Algunos críticos encuentran antecedentes e influencias en su obra en las elipses de acero de Richard Serra, las estructuras y tubos del artista-científico Carsten Holler y la gran escultura biomorfica de Anish Kapoor que se encuentra en Chicago en el Millennium Park, conocida popularmente como El frijol. Sin embargo los temas, ejecución y objetivos de las obras de Saraceno son completamente diferentes.

La muestra se presenta en tres módulos, el primero de ellos: Hybrid Webs, recibe al visitante con una serie de 10 esculturas -cubos de fibra de carbono, vidrio, metal y seda de araña- en las que el artista ha controlado el “trabajo” de las arañas, presentado en redes tejidas en solitario o por diversos tipos de ellas -el título de cada obra incluye la variedad y tiempo de creación- incluyendo una escultura desarrollada en Monterrey con arañas de la región. Dentro de este módulo se presentan Aeolic Instrument for a Ballooning Ensemble, 2015, tres hilos de araña más ligeros que el aire, producidos por algunas especies, que les permiten desplazarse gracias al viento, habilidad llamada “ballooning”. Las vibraciones de esos hilos son captadas y llevadas a sonido con tecnología especial. Esa misma tecnología se utiliza en Arachno Concert With Arachne (Nephila senegalensis), Cosmic Dust (Porus Chondrite) and the Breathing Ensemble, 2016, obra en la que tres arañas vivas tejen sus redes, y en la que además se proyecta el polvo de la sala en una pared, evidenciando la similitud de ese polvo con una vista del cosmos. En el pasillo encontramos el video Semi-social musical instrument Small Magellanic Cloud built by: Cyrtophora citricola, 2012, grabación de una telaraña con luz infrarroja. El título de esta obra establece una relación con las que veremos en el Módulo 2: Uyuni, sobre el Salar de Uyuni y las Nubes de Magallanes.