“El arte es exorcismo. Pinto sueños y también visiones: los sueños y visiones de mi vida. Pintar es un esfuerzo para lograr orden, orden en ti mismo. Hay mucho caos en mí, mucho caos en nuestro tiempo”.
Otto Dix

Hablar de Otto Dix (1891-1969) es hablar de uno de los artistas alemanes más destacados en la historia del arte del siglo XX, no sólo de su país, sino a nivel mundial. Nacido a finales del siglo XIX, vivió intensamente el desarrollo de la historia de Alemania en el siglo XX, la cual documenta como un testigo presencial a través de su obra eminentemente autobiográfica, marcada en gran parte por su participación en las dos Guerras Mundiales, y apegada a la realidad. A lo largo de su larga trayectoria, el desarrollo artístico de este prolífico artista atravesó por varias etapas en las que experimentó con diversos movimientos como el Expresionismo, el Neo-expresionismo, el Cubismo, el Futurismo y el Dadaísmo hasta llegar a ser uno de los más importantes artistas de la Nueva Objetividad.

Todo esto lo podemos apreciar a través de las más de 160 obras -pinturas, grabados, acuarelas- que integran la exposición Otto Dix. Violencia y pasión que presenta MARCO en las salas 1 a la 4 de la Planta Baja, abierta al público el viernes 17 de junio. Previamente la curadora de la muestra, Ulrike Lorenz, ofreció en el Auditorio del Museo dos charlas: el miércoles 15 abierta al público en general y el jueves 16 en la inauguración exclusiva para Miembros. Esta primera gran retrospectiva de Otto Dix en México fue organizada por MARCO, MUNAL, y el Goethe-Institut Mexiko, como parte de las celebraciones del Año Dual México-Alemania 2016-2017, permanecerá en MARCO hasta el 18 de septiembre, y posteriormente se presentará en el Museo Nacional de Arte, MUNAL, de la Ciudad de México, del 11 de octubre, 2016 al 13 de enero, 2017. En torno a esta importante muestra, que se integra a los festejos por los 25 años de MARCO, se desarrollarán varios eventos como charlas, talleres para niños y adultos, cursos, etc. y se cuenta con un muy completo catálogo.

Otto Dix pertenece a la generación que vivió una larga era de caos e incertidumbre en el mundo y particularmente en Alemania: los últimos años del Imperio Germánico, la Primera Guerra Mundial, de las que no salió bien librado su país, la breve etapa de democracia y acercamiento al progreso de la República de Weimar, el ascenso al poder del nacionalsocialismo, con Hitler a la cabeza, que conduce a la segunda gran conflagración mundial, en la que nuevamente Alemania termina derrotada y ahora también dividida, con las secuelas sociales y políticas que eso conlleva. Todo esto junto con los cambios sociales, económicos y geopolíticos del mundo sobre todo al término de la Segunda Guerra Mundial. Su gran sensibilidad, aunada a su innegable talento como dibujante y pintor, así como su apego a retratar la realidad contemporánea hacen de él un excelente testigo de cada una de las etapas que le tocó vivir, dejando en su prolífica obra un registro de su vida personal, su trayectoria artística y un documento de gran valor sobre la Alemania de la primera mitad de ese convulso siglo XX.

Todo este torbellino de acontecimientos por supuesto que se reflejó en el arte con el surgimiento de numerosos movimientos -ismos- algunos de muy corta duración y otros aún vigentes. Otto Dix conoció todas esas corrientes artísticas, sin embargo siempre defendió su libertad para representar la realidad, núcleo esencial en su arte y no se adhirió a ninguna aún a riesgo de no entrar en el mercado del arte. No obstante dentro de su extensa producción hay algunas obras que pueden entrar en una clasificación como expresionistas, futuristas y cubistas -sobre todo en sus obras tempranas- posteriormente incursionó en el dadaísmo y finalmente se adhiere a la Nueva Objetividad, nuevo realismo de crítica social agresiva y despiadada que tuvo vigencia solamente durante la República de Weimar, periodo con tendencias democráticas entre 1919-1933 en el que se vivió un desarrollo importante en la ciencia, con Albert Einstein y Werner Heisenberg, en arquitectura con la escuela Bauhaus, en literatura con Thomas Mann y Herman Hesse, y en pintura con el Expresionismo, el Dadaísmo y la propia Nueva Objetividad, cuyos máximos representantes son Otto Dix y George Grosz. Es en estos años cuando alcanza su mayor plenitud el trabajo de Dix, con obras tan importantes como los trípticos Metrópolis 1927-1928, y La Guerra, 1929-1932, tal vez las obras más importantes del realismo del siglo XX, realizadas en un formato y técnica utilizadas para cuadros religiosos, lo que les confiere una poderosa fuerza; los 50 grabados de La Guerra, y autorretratos famosos como Autorretrato con caballete, 1926, y Autorretrato con Jan, 1930; y las series Circo, 1924, y Muerte y resurrección, 1924 por mencionar algunas. Al término de la Segunda Guerra Mundial crea obras basadas en la iconografía cristiana como Varón de dolores (Ecce Homo) , 1964, entre otras.

Dix es un artista en el que se conjugan claramente una aguda inteligencia, el talento, el dominio de la técnica - incluyendo las técnicas de los grandes maestros del Renacimiento-, el estudio de la historia del arte y la cultura en una búsqueda constante de expresión, con una visión crítica, satírica, irónica, cínica y agresiva de la realidad que le tocó vivir. Sus obras reflejan contradicción y dualidad: Eros y Tánatos, lo grotesco y lo sublime, atracción y repulsión por el horror. Trabaja generalmente en series temáticas, con una meticulosa preparación de las obras en bocetos a lápiz que no siempre terminan en la pintura en una entrevista comentó: “Trazo un plan (esbozo), pero a pesar de ello el cuadro se configura luego por sí solo”. Sus dibujos muestran un trazo violento, y sin embargo con gran precisión y minuciosidad en los detalles. Sus temas predominantes son: la guerra; el retrato y el autorretrato, ya que como testigo y/o protagonista de los eventos que plasma debe estar presente; y la decadencia de la sociedad en el periodo entre guerras. Otros temas son el circo y el paisaje, este último abordado en sus obras tempranas, previas a su partida al frente de batalla, y retomado después en su exilio forzado por el gobierno nazi al lago Constanza: “Me desterraron al paisaje” decía. En su trabajo es evidente, y él reconocía, influencias de los grandes maestros del Renacimiento, de Francisco de Goya, de escritores -como Nietzsche de manera preponderante- y del escritor francés Henri Barbusse (1873-1935) autor de la novela El fuego, (1916) en donde narra sus experiencias como soldado en el frente con un realismo brutal y en la que Dix basa el último grabado de la serie La Guerra.

La muestra se presenta en 7 núcleos temáticos: Voluntad del arte. La dialéctica de Eros y Tánatos; El fin del mundo. El trauma de la guerra mundial; Muerte y resurrección. La realidad como construcción; El rostro del tiempo. En el espejo de la época; Eros en la metrópolis. Cuerpo y sociedad; Visión de la realidad. Verismo y alegoría; La guerra y la paz. En la Europa dividida. Vale la pena recorrerla detenidamente varias veces, ya que es una gran muestra que difícilmente se repetirá.