La exposición Christian Boltanski. Animitas, que se presenta en MARCO a partir del 21 de enero y hasta el 5 de junio del año en curso, muestra los últimos 30 años de la trayectoria de este destacado artista francés a través de 23 instalaciones, técnica por la que es más conocido a nivel internacional, en las que plasma los temas que siempre han estado presentes en sus obras: la memoria, la identidad, la ausencia, la muerte, el azar. Muchas de estas piezas se originaron en obras anteriores, ya que una de las características de Boltanski es presentar los mismos cuestionamientos con variaciones en su presentación y materiales, así como introducir elementos autobiográficos reales o ficticios.

La primera instalación que encontramos en la muestra es Le manteau, 2000, una de las primeras obras en las que utiliza la ropa usada como representación de ausencia de un ser humano. En esta ocasión es un abrigo negro, muy similar a los que usa el propio artista, rodeado de focos. Otras obras con carácter autobiográfico, y de las pocas en las que da nombre a los personajes son: Lumières (red line - Christian, Francoise, Martine), 2000; Lumières (vertical green rectangle - Catherine), 2000; y Lumiéres (5 small blue - Pierre, Henri, Florence, Jeannette, Marie), 2000, fotografías en blanco y negro, rodeadas de focos con colores primarios como evocación a sus inicios como pintor.

Un conjunto de instalaciones alusivas al Holocausto, a la memoria y al azar son: Jewish School of Grosse Hamburgerstrasse in Berlin in 1938, 1994; Grande réserve: La fête de Pourim, 1989; y Autel Lycée Chases, 1988, en las que presenta fotos en blanco y negro con una lámpara enfrente, la cual oculta los rostros en vez de iluminarlos, acrecentando su anonimato, así como los cuatro Monument de 1986, y Monument: La Fête de Pourim, 1990. Todas estas obras remiten a la incertidumbre sobre la vida que le deparaba el futuro a todos los jóvenes de esas generaciones, ya que varios de ellos se verán envueltos en los eventos de la Segunda Guerra Mundial, alude también a la amistad y compañerismo de la niñez y juventud que se perderán con el paso del tiempo, y son asimismo un homenaje a la memoria de esos jóvenes.

Más adelante se encuentra Entre-Temps, 2003, una cortina sobre la que se proyectan fotografías del artista, desde su infancia hasta los 60 años para ejemplificar con su rostro los cambios que se producen a través de los años en todos los seres humanos. Al atravesar la cortina encontramos Coeur, 2005, instalación autobiográfica visual y sonora presentada en una sala oscura en la que un foco prende y apaga de forma intermitente siguiendo el ritmo de los latidos del corazón de Boltanski, los cuales escuchamos. Las paredes están cubiertas con un gran número de cuadros con vidrios negros de diferentes formatos que aparentan ser retratos, pero en los que se reflejan solamente el espacio y la luz del foco. Otras obras autobiográficas en la exposición son Entre-Temps, 2015, y Dernière seconde, 2014, interesante obra en la que un contador electrónico de LED va contando los segundos que transcurren en la vida del artista desde su nacimiento y que se detendrá con la muerte de Boltanski.

Con Reflexion, 2000, vuelve al gran formato de sus primeras pinturas, en este caso con fotos de personas de las que desconocemos su identidad, que igual pueden ser víctimas que victimarios. La muerte y el olvido los igualan al perderse lo que él llama la pequeña memoria, la memoria afectiva. En la misma sala se encuentra Ombres, 1985, teatro de sombras con temas de la muerte, tal vez como una pesadilla o como alusión a su interés por la manera en que se trata en México ese tema.

Volver, 2016 es una instalación creada específicamente para esta muestra, realizada con un montón de ropa oscura, que como sabemos representa a seres humanos que se han ido, cubierto por mantas isotérmicas doradas. Al decir del artista alude tanto a la violencia que ha padecido nuestro país por la avaricia de sus riquezas (de ahí el tono dorado de las mantas) desde la Colonia hasta la que se vive actualmente, como a los atentados terroristas en París en noviembre el 2015, en los que se utilizaron ese tipo de mantas para cubrir a las víctimas.

Una video proyección con audio que da nombre a la exposición es Animitas, 2015, desarrollada en una región de difícil acceso en el desierto de Atacama, en la comunidad de Tabaré cercana a San Pedro de Atacama, Chile. La palabra animitas se refiere a los pequeños altares o memoriales que, sobre todo en Latinoamérica, se acostumbra colocar en los sitios en los que han fallecido familiares o amigos en accidentes, como un recordatorio de su ausencia. La obra consiste en varillas metálicas en las que se han colocado cientos de campanitas de cobre, hierro y bronce las cuales suenan al ser movidas por el viento. Esta bella instalación es un homenaje a las personas que perdieron la vida en ese desierto como víctimas de la dictadura en ese país, por extensión, a las que han desaparecido en los diferentes desiertos y caminos del mundo por diversas circunstancias. Aquí también está presente la referencia a la vida del artista, ya que las campanitas están dispuestas de acuerdo al mapa estelar de la noche del nacimiento de Boltanski.

Regards, 2013, es una impactante obra en la que nos encontramos entre miradas impresas sobre tela, tomadas de una emisión televisiva sobre personas enviadas al exterminio durante la Segunda Guerra Mundial. A pesar de ser fragmentos de rostros anónimos que desconocían su futuro, nosotros sí lo sabemos y eso nos perturba y sobrecoge.

En una pequeña sala casi al final de la muestra se están tomando los registros cardíacos de los visitantes que así lo soliciten, para integrarlos a Les Archives du coeur, 2008-en curso, instalación sonora conservada en la isla de Teshima, en Japón, la cual actualmente cuenta con más de 160 mil participantes, de más de 20 países. La intención del artista es incluir personas de todo el mundo. Aquí, al igual que en Animitas, no es necesario ver la obra, sino saber que existe. Si el visitante lo desea, puede llevarse su registro en un CD.

Cierra el recorrido: Être à nouveau, 2011, video instalación formada por rostros fragmentados en tres secciones que se van combinando al azar dando lugar a otros diferentes como recordatorio de que nuestro rostro y características físicas y mentales son como un rompecabezas formado al azar con la información de nuestros ancestros y el resultado final es lo que define nuestra individualidad.

Christian Boltanski. Animitas es una interesante muestra que nos invita a ser parte de ella, a verla como una sola obra, como es el deseo del artista, y a meditar sobre los cuestionamientos que nos presenta, así como a reflexionar sobre la vulnerabilidad del ser humano y sobre la manera en que cada uno asimila las ausencias.