En 1988, Boltanski integra a su trabajo un material de gran simbolismo, la ropa usada, que para él significa lo que queda al desaparecer el individuo, como las fotografías o un cadáver. Ese elemento conforma una de sus instalaciones más importantes presentada en 2010 en el Grand Palais de París, titulada Personnes, vocablo francés que puede significar personas o nadie, según el contexto en que se utilice. Esta gran instalación ocupó 13,500 m2 de espacio con 7 toneladas de ropa usada formando rectángulos -a manera de tumbas- y enormes montañas de las que el brazo de una grúa tomaba algunas para depositarlas en otro lugar.

Esta obra, impresionantemente emotiva, es una referencia clara a las fuerzas del azar o el destino, no obstante lleva a reflexionar también sobre la vulnerabilidad del ser humano, lo efímero de la vida, la memoria, el recuerdo, y la posibilidad de que ese mismo ser humano sea capaz de desatar guerras, genocidios, desplazamientos, etc. Personnes se ha relacionado con el Holocausto, sin embargo Boltanski refiere que tiene un significado universal, puede aludir, por ejemplo a la desaparición de numerosas personas en el gran terremoto de Haití, catástrofe que coincidió con la presentación de la obra en París, de modo que cada quien la puede adaptar a su propia experiencia.

De esta gran instalación se han derivado algunas más, con variaciones pero con los mismos significados, entre ellas se encuentra No Man's land, presentada en Nueva York también en 2010, y Volver, 2016, obra realizada para la muestra en MARCO, la cual hace alusión tanto a los atentados recientes en París, como a la violencia actual en nuestro País.

También muy importante en su trayectoria es Chance, una instalación innovadora que representa a Francia en la 54 Bienal de Venecia en 2011, la que evidentemente alude a las fuerzas del azar o el destino que determinan nuestra existencia desde la concepción. En esta obra, dividida en tres partes, presenta primero un gran número de fotografías de recién nacidos, una de las cuales es escogida por la computadora al azar, enseguida muestra las estadísticas de nacimientos y defunciones, y finalmente en la última sala, titulada Être à nouveau, rostros de recién nacidos fragmentados en tres partes intercambiables para formar nuevos rostros. De esta última parte se derivó la pieza del mismo nombre, que cierra la muestra en MARCO, con rostros adultos, incluyendo el del artista.

A partir de enero de 2010 se está llevando a cabo una instalación insólita, la cual consiste en un registro en video -las 24 horas de cada día- de la vida del artista dentro de su taller en Francia, el cual se envía a Tasmania en tiempo real. Se le ha llamado El demonio de Tasmania, y se originó a solicitud de un coleccionista y apostador que paga una suma mensual al artista. La propuesta del apostador es que si Boltanski vive más de 8 años a partir del inicio de la instalación, él perderá y Boltanski recibirá una gran suma de dinero. Lo interesante es que ésta es una instalación utópica, pues nadie perderá años de su vida viendo la del artista, y que se habla de la muerte con naturalidad. A decir del coleccionista, nunca ha perdido una apuesta.

Animitas, 2015, es una pieza destacada de Christian Boltanski realizada en el desierto de Atacama, en Chile, integrada por cientos de pequeñas campanas sobre varillas metálicas con colgantes de vidrio, formando una recreación del mapa estelar de la fecha de nacimiento del artista. El viento mece las campanas produciendo un sonido. En esta instalación, nuevamente, no es necesario verla y oír el sonido, basta saber que existe. Esta bella y poética obra, que ha sido considerada un monumento a la humanidad, al igual que Les archives du coeur y la obra de Tasmania, es un homenaje a los ancestros y a las personas que desaparecieron ahí durante la dictadura y, por extensión a las personas que han muerto en diversos desiertos y caminos del mundo. Se relaciona con los pequeños memoriales o altares que se acostumbra poner en los sitios en los que ha fallecido un ser querido. Se trasmitió en vivo en el Museo Nacional de Bellas Artes, de Chile, dentro de la muestra Almas, de Christian Boltanski. Posteriormente se grabó un video para su exhibición en la 56 Bienal de Venecia, el cual actualmente se expone en MARCO y da nombre a la muestra.

En la actualidad Christian Boltanski llega a un público numeroso y desconocido, lo cual considera un privilegio, a través del proyecto por internet Storage Memory, el cual consiste en el envío, por suscripción, de 10 videos de un minuto de duración cada mes, a manera de autorretrato.

Siguiendo su trayectoria, vemos que Christian Boltanski es un artista sensible e innovador que constantemente busca nuevos elementos y formas de trasmitir los temas que siempre le han preocupado, adaptándolos al acontecer actual y llevando al espectador a meditar sobre sus propios cuestionamientos, sus ausencias y su manera de hacerlas persistir en la memoria. Seguramente nos seguirá sorprendiendo.