• 1
  • 2
  • 3
  • 0

"Uno habla de sí mismo, pero viene de los demás. Partimos de un recuerdo personal y se vuelve un recuerdo para cada quien".
Christian Boltanski

Como primera exposición de 2016, año en que llega a su vigesimoquinto aniversario, MARCO presenta Christian Boltanski. Animitas, primera gran muestra individual en México de uno de los artistas franceses de mayor reconocimiento internacional en la actualidad, creada por el artista especialmente para los espacios del Museo. Con la curaduría de Gonzalo Ortega, curador en jefe del Museo y museografía de la Agence Eva Albarran & Co, París -Eva Albarran, Thomas Patrix, Pauline Phelouzat-, está integrada por una selección de 23 instalaciones que permiten hacer un recorrido muy preciso del desarrollo artístico de Christian Boltanski desde la década de los 80 hasta la actualidad, incluyendo una obra realizada específicamente para Monterrey.

La muestra abrió sus puertas al público el viernes 22 de enero en las Salas 6 a la 11 de la Planta Alta del Museo en donde permanecerá hasta el domingo 5 de junio del año en curso. El artista ofreció una charla preinaugural abierta al público el miércoles 20 de enero, con una gran respuesta sobre todo de jóvenes que llenaron el Auditorio y tuvieron oportunidad de hacerle preguntas. Asimismo ofreció una charla en la inauguración exclusiva para miembros el día 21. El Museo tiene preparadas varias actividades en torno a la muestra, como charlas y talleres para niños y adultos. Se cuenta con un catálogo con imágenes de las obras, una interesante entrevista de Tom Eccles y un texto muy completo de Gonzalo Ortega.

La obra de Christian Boltansky se ha presentado en forma individual y colectiva en numerosas sedes alrededor del mundo, como en Francia, Estados Unidos, Polonia, Italia, Japón, España, Suiza, Reino Unido, Alemania, Países Bajos, Bélgica, Brasil, Chile, etc., algunas veces, inclusive, se han presentado hasta 5 muestras diferentes en un año en igual número de países. Ha participado en varias ocasiones en eventos tan importantes como Documenta, en Kassel, Alemania y en la Bienal de Venecia, Italia y se ha hecho acreedor a numerosos premios entre los que destaca el Praemium Imperiale por la Japan Art Association, en 2007.

Christian Boltanski es un artista multidisciplinario: pintor, escultor, fotógrafo, cineasta, actualmente más conocido por sus instalaciones, sin embargo él se define como un pintor que utiliza diferentes medios. Actualmente trabaja también con internet como un medio para acercar su arte a personas lejanas. Su obra explora de manera recurrente diferentes temas ligados siempre al ser humano: la infancia, la identidad, la memoria, la pérdida, la desaparición y la muerte. Una característica distintiva de su trabajo es la fusión de datos de su propia biografía con elementos de ficción, a partir de objetos que nunca le han pertenecido y evocando recuerdos de una vida nunca vivida, llegando a crear una mitología individual, expresión que se adapta perfectamente a su obra y que toma del nombre de la sección en la que participó en Documenta 5, 1972, ya que para él, que dice ser un mentiroso por naturaleza, no es importante decir la verdad, sino provocar sentimientos. Sobre el tema de la muerte refiere que no es el hecho de la muerte lo que le interesa, sino lo contradictorio que es que a pesar de la importancia de cada ser humano, llegue el olvido tan pronto, además considera que: la humanidad empezó cuando empezamos a enterrar a nuestros muertos.

En el tema de la memoria, distingue entre la pequeña memoria o memoria individual, que realmente es lo que da identidad a cada persona, que desaparece con la muerte y es la que recuerdan quienes la conocieron, no obstante se va modificando con el tiempo y eventualmente también desaparecerá; y la gran memoria o memoria colectiva que alude a la conservación de documentos, archivos, libros, etc. Esto es importante, porque esa es la razón por la cual él considera que realmente las fotos no cumplen una función de persistencia de la memoria si no hay un vínculo directo con los rostros y, contradictoriamente, fomentan el olvido al llevar esos rostros a un anonimato, es por eso que no es importante que se distingan los rostros en sus obras. Se interesa también en temas religiosos y considera que el ser humano tiene dos opciones para tratar de explicar su existencia: creer en el destino si es religioso, o creer en el azar si no lo es. Él se inclina por la segunda, que está presente en muchas de sus obras.

La obra de Boltanski, referente obligado del arte experimental, es difícil de clasificar, ya que nunca sigue los parámetros tradicionales del arte ni en su creación ni en los diversos materiales que utiliza, tales como cartón, cajas de galletas, botes metálicos, focos, fotos no profesionales y ropa, elementos de escaso valor monetario y que pueden ser en su mayoría desechados al terminar una exposición, no obstante están dotados de una gran carga emocional en cada obra. Estos objetos muestran de manera espectacular y a veces dramática, los conceptos de espacio, pero también de tiempo al remitirnos a evocaciones del pasado, real o imaginario, del espectador, del artista o de los objetos en sí mismos. De acuerdo con el artista, existe el pensamiento occidental que se orienta a la conservación de objetos, las reliquias, a las que se les asigna un valor monetario a veces exagerado, y el pensamiento oriental, específicamente japonés que valora el conocimiento, el saber. La gran mayoría de las obras de Boltanski pertenecen a la segunda categoría, ya que desaparecen después de ser exhibidas, pero pueden volver a presentarse con nuevos elementos, o aún, puede ser que no sea necesario ver la pieza, sino solamente saber que existe, como en el caso de Les Archives du coeur, 2008-en curso.

Su trabajo tiene influencias del minimalismo y del arte conceptual por el tiempo histórico que le ha tocado vivir, pero también del expresionismo y se ha interesado por el art brut. Igualmente, reconoce influencia de Joseph Beuys, de Andy Warhol y James Lee Byars.

Esta importante exposición, que debe verse como una sola obra, es polisémica, plantea preguntas que siempre han inquietado al ser humano, pero no da respuestas. Cada espectador se reconocerá de acuerdo con sus propias vivencias, logrando una experiencia personal y por lo tanto, única.