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Con una trayectoria de más de dos décadas y amplio reconocimiento internacional, el colectivo Los Carpinteros, integrado por los artistas cubanos Marco Antonio Castillo Valdés y Dagoberto Rodríguez Sánchez presenta actualmente su primera exposición individual en México en las Salas 1 a 4 de MARCO. Además de estar al pendiente de la instalación de sus obras en salas, el 20 de agosto del presente año participaron con Gonzalo ortega, curador en jefe del Museo y curador de la muestra, en el recorrido para medios y en una interesante charla en la inauguración exclusiva para miembros.

Su trabajo minucioso pone en evidencia, además de una investigación cuidadosa, una técnica impecable y apego a los materiales y al objeto artístico en sí, aunado a lo conceptual y polisémico de sus obras, contrariamente a una inclinación reiterada en el arte contemporáneo de dar importancia preferentemente a lo argumentativo de las obras.

Como continuación al texto ya publicado, aquí mencionaremos algunas otras de las interesantes obras presentes en la muestra, como Faro tumbado, 2006, réplica del original propiedad de American Fund de Tate Gallery, la cual muestra un faro, símbolo por excelencia de La Habana y del telediario, apropiado por el régimen castrista como representación del espíritu socialista como guía. Ese símbolo se ha caído, ya no funciona como orientador, sin embargo sigue iluminando de manera errática sin aceptar su derrumbe. Este concepto puede aplicarse cualquier gobernante totalitario.

Otra pieza interesante es Tomates, 2013, en la que los artistas combinan un acto agresivo, como es arrojar tomates, en este caso con acuarela en su interior, hacia las personas u organismos que nos molestan, elaborando esos mismos tomates estrellados en cerámica, una técnica que implica per se paciencia y tranquilidad.

Más adelante se encuentra Sala de Lectura, 2015, obra ensamblada en MARCO a partir de la original de 2011, la cual está basada en el panóptico desarrollado en 1785 por el filósofo y jurista inglés Jeremy Bentham, popularizado en el S.XIX, para vigilar y mantener presión psicológica constante sobre los prisioneros. Se inspira en el Presidio Modelo, gran presidio panóptico en el que permanecieron varios sobrevivientes del asalto al Cuartel Moncada, entre ellos Fidel y Raúl Castro, de 1953 a 1955. Después del triunfo de la revolución, esa prisión fue utilizada para encarcelar disidentes políticos, intelectuales, homosexuales, religiosos y cualquier persona considerada enemiga del socialismo. Con esta obra, Los Carpinteros llaman la atención sobre el uso contradictorio del presidio y asimismo sobre el sistema de vigilancia y manipulación de la población por medio de los medios electrónicos actuales. En cuanto a Sala de Lectura, el objetivo es el contrario: que una persona en el centro de la misma, tenga acceso a cualquier libro de los que le rodean. Es un ejemplo más entre sus trabajos que exploran la relación del arte con la sociedad.

Es interesante mencionar que de esta obra se derivó Güiro Art Bar, 2012, estructura arquitectónica elíptica-no presente en la muestra actual- producida en colaboración con Absolut Art Bureau para la 11a edición de Art Basel Miami Beach (6-9 de diciembre 2012), inspirada en el güiro, instrumento de percusión muy popular en Cuba, en la que pudieron convivir y dialogar artistas, curadores y directores de galerías y museos asistentes reunidos en torno a una mesa central, con acceso a lo que se ofrece en las celdillas que les rodean.

Un gran destornillador construido con cemento y ladrillos, forma parte de la intervención especial Tower, proyecto de Art and the City realizado en Zurich, Suiza en 2012, es homenaje a los materiales de construcción y al trabajo cotidiano de muchos artesanos. Siguiendo el recorrido se encuentra 17 m, 2015, instalación conformada por un tubo metálico del cual penden 17 metros de trajes negros iguales, atravesados por una estrella. Se refiere a la contradicción entre la homologación de los trabajadores corporativos atravesados por la estrella, símbolo del activismo social. Aquí ya no se están refiriendo a una situación cubana, sino internacional.

Una obra conceptual, poética y bella es Oro en la pared, 2015, lograda en latón y baño de oro. Se tiene la impresión de que ese oro líquido está cayendo, nos hace pensar en lo que sucede con la economía en las situaciones actuales.

Clavos torcidos, 2013, una gran instalación formada por grandes clavos metálicos con las diversas formas que adoptan después de ser usados, está basada en fotografías de los cuerpos de los soldados caídos en los campos de batalla en la Guerra Civil de Estados Unidos. Se puede considerar como un homenaje tanto al orgullo de los soldados por el deber cumplido, como a los clavos por el mismo motivo.

Dentro de la muestra se encuentran varias acuarelas, algunas de gran formato, que nos permiten constatar la gran destreza y conocimiento de los artistas en la ejecución de esta técnica, por medio de la cual nos presentan tanto estructuras arquitectónicas bellamente logradas como en Basalto numérico III, 2015, como construcciones urbanas que nunca se terminaron en Cabilla cabilla tríptico, 2014, cuyo título alude a las barras de acero diseñadas para construir elementos estructurales en las obras civiles.
En torno a esta muestra el Museo tiene preparados varios eventos entre charlas, talleres y recorridos especiales. Se cuenta con un catálogo con textos de Iván de la Nuez y Gonzalo Ortega.

Los Carpinteros es una gran oportunidad de conocer de primera mano el trabajo reciente de este prestigioso colectivo recorriendo las diferentes obras creadas con diversas técnicas, materiales y temas, las que además de ser muy atractivas y disfrutables, nos invitan a pensar en la relación del arte con la artesanía y del arte con las circunstancias sociopolíticas y económicas de nuestro tiempo.

Estaremos atentos a la trayectoria de Los Carpinteros, ya que seguramente seguirán ofreciéndonos piezas interesantes y reflexivas derivadas de sus proyectos futuros.