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Uno de los principales objetivos del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, desde su apertura hace 24 años, ha sido dar a conocer y difundir el arte latinoamericano, el cual actualmente ocupa un lugar muy importante a nivel global. En esta ocasión, a partir del 21 de agosto del año en curso presenta en las Salas 1 a la 4 de la Planta Baja la muestra Los Carpinteros, con curaduría de Gonzalo Ortega y museografía de MARCO, integrada por instalación, video, acuarela y escultura del colectivo del mismo nombre, uno de los de mayor reconocimiento mundial en la actualidad, conformado por los artistas cubanos Marco Antonio Castillo Valdés (1971) y Dagoberto Rodríguez Sánchez (1969), siendo ésta su primera exposición individual en México.

El colectivo, formado en 1991 durante sus años de estudiantes en el prestigioso Instituto Superior de Arte (ISA), de La Habana -de donde egresaron en 1994-, vivió el llamado Período especial en Tiempos de Paz, iniciado en 1989 como consecuencia de la disolución de la Unión Soviética que retiró su subsidio a la isla, durante el cual hubo pobreza, hambre y gran escasez de productos básicos, por lo que el colectivo se vio obligado a reciclar la madera que encontraban en edificios abandonados o cortando ellos mismos ramas de árboles, la cual trabajaban con técnicas artesanales. Debido a esto, sus compañeros les llamaron Los Carpinteros. El colectivo, del cual formaba parte Alexandre Arrechea -quien dejó el grupo en 2003 para continuar solo su carrera-, decidió, en 1994, que era un buen nombre, tomando en cuenta además su decisión de no firmar sus obras en forma individual por su convicción de que cualquier tipo de arte siempre tiene influencia o colaboración de varias personas.

A finales de los noventa el régimen castrista permite mayor apertura y el colectivo, con su participación en las Bienales de La Habana, se da a conocer a curadores, coleccionistas y turistas, logrando un gran reconocimiento sobre todo a partir de la 11a Bienal de mayo 2012 con su extraordinario performance Conga irreversible. Actualmente ha disminuido el nivel de censura en Cuba, por lo que pueden trabajar y presentar sus obras con mayor libertad, aunque no son muy reconocidos ni promocionados en la Isla, como mencionaron, aludiendo un dicho: Nos mascan pero no nos tragan.

La obra de Los Carpinteros que remite, por supuesto, a sus raíces cubanas de donde toman modelos arquitectónicos, la difusa frontera entre arte y artesanía, el rescate de las tradiciones y otros elementos, es sin embargo polisémica y aplicable a cualquier país. Su trabajo muestra un gran amor y respeto por los materiales que utilizan, destacando su predilección por los materiales de construcción, desde los ladrillos y clavos hasta los legos. Con una técnica meticulosa e impecable, apoyados en una investigación rigurosa, presentan obras poéticas, críticas, ambivalentes, contradictorias, no exentas de humor, alegoría e irreverencia. Sus proyectos inician con la idea y el diálogo entre los dos artistas por medio de acuarelas, extraordinariamente bien ejecutadas, para llegar a dibujos e instalaciones que integran arquitectura, diseño y escultura, orientadas a la mente del espectador.

Los Carpinteros presentaron su primera exposición individual siendo aún estudiantes en 1990 en La Habana, en donde también participaron en su primera colectiva en 1991, desde entonces han participado tanto de manera individual como colectiva en diferentes países, como Italia, España, Estados Unidos, Venezuela, Japón, Suiza y Brasil, por mencionar algunos, y han desarrollado intervenciones especiales en Estados Unidos, España, Suiza, Canadá, Alemania y Reino Unido. En el País su obra se ha presentado en muestras colectivas en Toluca y la Ciudad de México desde 1993, y en junio de 2014 participaron en la muestra Interacción/Objeto, abstracción: Colección FEMSA, en el Centro Cultural Plaza Fátima, San Pedro, N.L. Su obra forma parte de importantes colecciones institucionales y particulares de diferentes países. Actualmente viven y trabajan en Cuba y en Madrid.

La muestra en MARCO inicia con Extintor, 2011, que presenta un aparato diseñado para proteger, el cual paradójicamente da la impresión de ser una bomba de tiempo a punto de explotar, lo cual puede remitir a ciertos gobiernos. Se presentan también, entre otras piezas: Candela, 2013, producida y expuesta por primera vez en Madrid, en la que utilizan la estética con luces de LED popularizada en Estados Unidos en los 50s, la cual es retomada en los 90s por el gobierno cubano como recurso publicitario para presentar a los iconos del socialismo, como el Che Guevara con un halo cuasi religioso. Esta obra es una denuncia a esa estrategia, es asimismo una especie de homenaje al espíritu fogoso, burlón e inquieto del pueblo cubano, y alude también a la llama social presente en Madrid con las marchas y manifestaciones en contra del gobierno por los efectos de las severas medidas económicas, llama apagada en Cuba.

Una obra muy importante y visualmente atractiva en la muestra es el video que documenta el performance Conga irreversible, 2012, presentado en la 11a Bienal de La Habana en mayo de 2012. Este performance les llevó un año de preparación, con la colaboración de alrededor de 100 personas entre danzantes, músicos, coreógrafos, compositores y diseñadores de moda. El grupo de danzantes, vestidos de negro, en contraposición a los coloridos trajes tradicionales de las comparsas, bailan en procesión hacia atrás una conga también ejecutada al revés del Paseo del Prado hasta el Malecón. Pasado el asombro inicial, vemos como un gran número de paseantes se unen a la procesión. Este performance es una clara metáfora de la afirmación frecuente del régimen, de que el socialismo cubano es irreversible, en tanto que la realidad cubana se percibe como un retroceso, es una muestra del metódico trabajo de los artistas, que tratan aún los temas más escabrosos mezclando la crítica social con un gran sentido del humor, y es también un ejemplo de cómo, partiendo de una problemática local (la situación cubana) trascienden su significado a gran número de países.

Éstas son sólo algunas de las obras de la muestra que permanecerá en MARCO hasta el 3 de enero de 2016. Podemos decir que Los Carpinteros siguen reciclando, ahora ideas, propuestas, iconos, tradiciones, en el sentido de darles nuevo uso o significado. Es una muestra que invita a visitarla con calma y reflexionar sobre las obras.