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Sodio y asfalto reúne el trabajo de 12 artistas que adoptan distintas estrategias para explorar las diversas texturas de la ciudad contemporánea. Estos artistas residen en las ciudades británicas de Glasgow y Londres, así como en la ciudad de México y Nueva York, y su trabajo abarca muchas áreas de experiencias o de debate comunes sin dejar de lado las referencias locales y personales más específicas. Muchas de las obras incluidas en esta exposición aluden a la señalización urbana: los anuncios espectaculares, las cajas de luz, los carteles y graffiti que recubren las calles de la ciudad con su luminosidad, color y texturas. Las observaciones de la configuración y los ritmos del espacio social han sido trasplantados también al ambiente del museo. Otras piezas se refieren al legado del modernismo en la cultura urbana contemporánea a través de planos utópicos y de la filosofía del diseño de mediados del Siglo XX. En otros casos se observa la apropiación y la reformulación del lenguaje de la abstracción y la geometría modernistas. Se exploran las sensaciones evocadas por la ciudad y la naturaleza intoxicante de su artificialidad, y sus estructuras subyacentes son objeto de escrutinio.

De escala espectacular, las obras de Mark Titchner imitan la estética de la imaginería promocional en una mezcla híbrida de diseños sacados de motivos geométricos, abstractos y encontrados, así como de diversos formatos de texto obtenidos de letras de canciones populares y de escritos de figuras alguna vez consideradas radicales como Buckminster Fuller. Al separar estas referencias de su contenido conceptual reduciéndolas a elementos decorativos o eslóganes elegidos al azar, explora la manera en que la cultura dominante absorbe y trivializa la vanguardia. Los objetos que aparecen en los singulares entornos de Martin Boyce, ya se trate de motivos icónicos del diseño modernista o de esculturas creadas con materiales urbanos, son todos referentes de su propio linaje en nuestra cultura. Al ubicarlos cuidadosamente dentro de la puesta en escena, en combinación con dibujos geométricos murales derivados del color y las líneas de los objetos, se evoca la memoria de su antigua función mientras se reivindica un sentido de esperanza y de posibilidades. En el video Gentlemen de Oliver Payne y Nick Relph han quedado registrados sus vagabundeos por las calles de Londres en un collage de imágenes fragmentadas y dilatadas que se concentran en las luces, colores, reflejos y superficies con que se van topando. Al mismo tiempo, una narración agrega un torrente de observaciones y evocaciones sobre la naturaleza corrupta pero seductora de la ciudad.

Las pinturas murales de Richard Wright y sus obras en papel evocan los elementos gráficos de carteles y señalizaciones urbanas, ornamentos arquitectónicos y otros emblemas decorativos. Utilizando las antiguas técnicas para reproducir avisos en grande, ejecuta modelos de enrejados, motivos constructivistas y efectos del trampantojo. Sus carteles, diseñados para ser adheridos directamente a superficies internas o externas son, por naturaleza, siguiendo la tradición de los avisos callejeros ilegales, presencias efímeras, fugaces.

En los lienzos de Nigel Cooke hay secciones sumamente detalladas que representan suburbios abandonados con escombros y graffiti siniestros dispersos por aquí y por allá, en escenas ejecutadas con un virtuosismo técnico extraordinario. Exquisitamente extrañas, estas composiciones sugieren el sombrío humor callejero, y su diminuta presencia les permite mantener un diálogo con la pintura abstracta monocroma predominante de la obra. En su proyecto actual para póster and millions and millions Kathrin Böhm refleja la estética del tejido visual informal de la ciudad, con sus carteles pegados al azar y sus graffiti, trasformando los muros del museo en un collage de papel de colores impreso. En su propuesta de un proceso interactivo invita a los asistentes a examinar los carteles sobrantes y llevárselos.

David Batchelor produce sus obras tridimensionales con materiales rescatados de las calles -"diablitos" de acero sin pulir o de madera y cajas de luz usadas- pintados o iluminados con color monocromático. Contaminados por las estropeadas estructuras que los soportan, estos monocromos impuros reflejan la experiencia del color sintético en la ciudad. El tema de la proyección de trasparencias de Batchelor son objetos de uso cotidiano de un sólo color encontrados en el paisaje urbano. La complejidad visual de su ciudad adoptiva se ha convertido en el centro de atención de la práctica de Melanie Smith. Su Installation of Paintings for Six Steps to Abstraction (Variation), hace referencia a la experiencia de la densidad óptica en el espacio urbano, a través de la yuxtaposición de sus pinturas con motivos en colores brillantes y sus videos de los mercados y las calles populosas de la ciudad de México. Jim Lambie trasforma y define un área del piso del museo marcando su contorno con tiras de cinta industrial reflejante, y convierte objetos provenientes de mercados de pulgas y tiendas baratas en esculturas refulgentes que hacen referencia al ambiente de los antros o evocan símbolos del fetichismo.

En sus observaciones de las estructuras y entornos sociales, Rosalind Nashashibi se concentra en los patrones de movimiento que operan dentro de las situaciones urbanas permitiendo que surja su humanidad esencial. En su película The State of Things la imagen de una venta de garaje en Glasgow se acompaña del sonido y los cantos de una música de Medio Oriente, trasformando lo local en global. La configuración y textura dentro de estos entornos -como el tránsito citadino- son también blanco de su atención. Los dibujos de perspectiva y animaciones ejecutados meticulosamente por Paul Noble aluden con humor negro al vocabulario de la planeación urbana de la posguerra a través del mapeo de la ficticia ciudad modelo de Nobson. Los edificios aparecen distribuidos en retícula y construidos con letras de una fuente tipográfica peculiar. Así, los grupos de edificios deletrean su significado convenientemente en una maravillosa caricatura de la forma supeditada a la función. Utopía es un concepto ambiguo que significa ya sea ningún lugar o un buen lugar, y Nobson contiene elementos de ambos.

Los artistas que se presentan en Sodio y asfalto investigan tanto los aspectos formales como fenomenológicos de la ciudad, utilizando un amplio espectro de posturas y medios. Han llenado las galerías con propuestas, reflexiones y diálogos relativos a la naturaleza del entorno urbano, sitio de incesante negociación.

DURACIÓN: De noviembre, 2004 a febrero, 2005.
CURADURÍA: Ann Gallager y Tobias Ostrander.




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