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CURADURÍA Y MUSEOGRAFÍA: Lucia I. Alonso Espinosa.
En su estudio de la historia del arte, Cortázar se topó con el cuadro Saturno de Francisco de Goya, que aborda el mito de este dios que devoró a sus hijos para evitar que éstos lo mataran para hacerse del poder. Posteriormente encontró una variación de este tema en el conjunto escultórico ateniense Los Tiranicidas , que recrea el asesinato de Hiparco, último tirano de la dinastía griega, a manos de Aristogitón y Harmodio.
Para Cortázar, la lucha interna que libran sus personajes es a la vez la lucha que el ser humano debe experimentar para lograr una evolución, para dejar atrás la primitiva necesidad de poder que llevó a Saturno a devorar a sus hijos y que orilló a los tiranicidas atenienses a acabar con Hiparco.
El artista ambiciona conjuntar ideas que parecen opuestas: lo bidimensional y lo tridimensional; lo absolutamente abstracto y lo totalmente figurativo; lo completamente espontáneo y lo extremadamente estudiado.
Con su obra, el artista intenta cuestionarnos si, al igual que Saturno truncó su propia semilla, no es el hombre mismo en su afán de dominio quien ha frenado su trascendencia evolutiva.
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