| Se trata de retratos, mayormente de niños, realizados por la artista entre 1999 y 2008, en los que los personajes emanan un aire misterioso y surrealista. Sus modelos, cuidadosamente escogidos, suelen ser los hijos de sus propios amigos, a quienes retrata en un estudio con una iluminación meticulosa, para posteriormente colocarlos sobre fondos previamente elegidos de acuerdo a su intención. Éstos pueden ser tanto fotografías como pinturas realizadas por ella misma, conjuntando así el arte tradicional con los nuevos medios. Lux no pretende capturar la esencia cándida y espontánea de los pequeños, puesto que ha declarado que su fotografía no se trata de los niños, ellos son como marionetas que viste y dirige a su antojo hasta conseguir la escena perfecta. |